La reciente publicación del INCAA en su cuenta de X (anteriormente Twitter) dejó más preguntas que respuestas. En un intento por modernizar la institución y dar vuelta a la página de lo que denominan “la época de los subsidios subjetivos”, el INCAA anunció la apertura del Registro Único de Comités y Jurados para la evaluación de proyectos audiovisuales. El objetivo declarado: optimizar y transparentar el proceso de selección y premiación, buscando fomentar el talento en lugar de repartir dinero de manera arbitraria.
“Se acabó la época de que se repartan subsidios subjetivamente a los amigos del poder”, aseguró la publicación, destacando la transparencia como la nueva norma del organismo. Sin embargo, lo que llamó la atención no fue solo el anuncio en sí, sino la imagen que acompañaba al mensaje. En ella se pueden ver a cuatro personas observando lo que parece ser una pantalla de cine, pero al mirar con detenimiento, se hace evidente que se trata de una imagen generada por inteligencia artificial, con detalles que denotan la artificialidad del escenario.
La paradoja es innegable: el INCAA, una institución que históricamente ha promovido el cine argentino y la industria audiovisual local, utiliza una imagen artificial para ilustrar un anuncio sobre el futuro del cine nacional. En lugar de mostrar una foto genuina de cineastas, productores o actores locales en acción, el INCAA recurre a la tecnología que muchos en la industria ven como una amenaza para la autenticidad del cine. ¿Qué mensaje envía esto a los cineastas argentinos, que cada vez enfrentan más dificultades en un contexto de recortes de presupuesto y políticas desfavorables?
El INCAA en tiempos de crisis: La cultura en el ojo del huracán
Este giro hacia la “modernización” del INCAA también llega en un momento crítico para la cultura argentina, especialmente desde la asunción de Javier Milei. Durante su gobierno, el sector cultural, y en particular el cine, ha sido uno de los más atacados. La eliminación de tributos y mecanismos de financiamiento, como el “certificado de exhibición” y la cuota de pantalla, ha debilitado las herramientas de apoyo al cine nacional. Con recortes presupuestarios, despidos masivos y un creciente control de los grandes monopolios, el cine argentino se enfrenta a una situación de extrema vulnerabilidad.
“Se acabó la época de repartir dinero”, dicen desde el INCAA, pero en un sector que ya ha sido desfinanciado en gran medida, la falta de fondos para fomentar el cine nacional deja a los creadores en una posición precaria. En lugar de un plan claro de apoyo a la industria, se promueven medidas que profundizan su crisis, como la reciente eliminación del “certificado de exhibición” y la fijación de nuevos topes para los subsidios a producciones nacionales. Con estos cambios, la producción de películas de calidad se vuelve aún más difícil, y las posibilidades de que el cine argentino se proyecte internacionalmente, casi nulas.
En medio de este contexto, la imagen artificial del INCAA es vista como un símbolo de la desconexión entre la dirigencia política y la realidad de la industria cinematográfica nacional. Mientras los cineastas luchan por encontrar recursos y espacios para mostrar sus obras, el INCAA parece apostar por soluciones que, en lugar de apoyar la producción local, optan por la virtualidad y el simulacro.
Si bien es cierto que el INCAA está promoviendo la participación de los profesionales en el registro de jurados sin retribución económica, muchos se preguntan: ¿Cómo puede un organismo cuya función es la de fomentar la cultura y el cine argentino recurrir a la inteligencia artificial para ilustrar sus anuncios? La realidad es que la industria del cine necesita más que nunca apoyo y medidas concretas para asegurar su sostenibilidad. Sin embargo, las acciones del INCAA parecen ser cada vez más una muestra de la desprotección y el abandono a los que ha sido sometido el cine argentino bajo el actual gobierno.
La industria cultural está en una encrucijada. Mientras se anuncian reformas que aparentan optimizar y transparentar el proceso, el INCAA parece más centrado en la retórica de la modernización que en soluciones reales para la producción local. El futuro del cine argentino depende de un verdadero compromiso con su promoción, y no de imágenes generadas por inteligencia artificial que distan mucho de lo que representa la esencia de nuestra cultura.

