La derrota en las elecciones nacionales ante un outsider, que llegó al poder con importantes apoyos pero sin estructura, dejó al peronismo recalculando. Los liderazgos que hasta ayer parecían incuestionables fueron duramente cuestionados. Las críticas, que permanecían reprimidas por la campaña, salieron a la luz todas juntas. Y desde los cimientos comienzan a sacudirse estructuras que podrían tumbar a más de un “líder” ante la fuerte crisis de representatividad. Parecería ser el caso de Máximo Kirchner.
El líder de La Cámpora y presidente del PJ Bonaerense fue, naturalmente, uno de los mariscales de la campaña electoral tanto en la Provincia como en Nación. Su rol no pasó desapercibido tras la derrota en el balotaje, y así lo reflejó un episodio ocurrido el último viernes, durante la megacumbre peronista en calle 6.
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En el Salón Dorado de la Casa de Gobierno había alrededor de 200 funcionarios peronistas convocados por el gobernador Axel Kicillof para delinear estrategias de resistencia en un marco de repliegue. De abajo hacia arriba, estaban presentes todos los intendentes bonaerenses, diputados y senadores provinciales y nacionales, parte del gabinete provincial, el presidente del PJ y por supuesto, el Gobernador bonaerense.
En un momento, con la reunión ya comenzada y mientras Kicillof brindaba un monólogo, una figura llegó al cónclave y estallaron los aplausos de todos los presentes. Se trató de Sergio Massa, el ex candidato presidencial que se sumó por invitación del Gobernador al comando, y pese a haber anunciado en noviembre que “terminaba una etapa” para él, se comprometió a seguir trabajando con el oficialismo. El ruido de los aplausos sorprendió a más de un colaborador en los pasillos de la Casa de Gobierno, y fue motivo de comentario entre quienes bajaban al hall central.
Fue, aseguraron a INFOCIELO, un reconocimiento al esfuerzo hecho en campaña. Contra todo pronóstico, y pese a la derrota en el balotaje, Unión por la Patria triunfó en las elecciones generales. Una victoria para nada menor, si se tiene en cuenta que se decidió en octubre el número de bancas en el Congreso, el futuro de la provincia de Buenos Aires y su Legislatura, como así también los municipios. Sin el impulso de Massa, que ganó las tres elecciones en territorio bonaerense, los intendentes creen que la derrota hubiese sido mucho peor.
Quien no recibió ni un aplauso, ni un gesto, fue justamente Máximo Kirchner. Pese a que Kicillof lo sentó cerca suyo, al lado de Verónica Magario, y tuvo palabra, su discurso no fue central para los jefes comunales. Si bien su presidencia en el PJ Bonaerense no está en riesgo, pese a que más de un dirigente ya pide su cabeza; responde más a una necesidad e intención de los jefes comunales de no generar nuevas internas, que al reconocimiento a su liderazgo. “Es momento de fortalecer la unidad”, señaló a este medio un intendente del conurbano.
Una de las jugadas más criticadas al líder de La Cámpora es su pacto con Martín Insaurralde, y la presión que realizó para que el ex intendente de Lomas de Zamora sea el candidato a vicegobernador. Fue una decisión tomada a espaldas del partido, y a contramano de la armonía que había entre los sectores oficialistas. Tal es así que, en un atardecer frenético, Axel Kicillof debió acercarse en persona a la residencia de la jefatura de Gabinete -y no a la sede del Partido Justicialsta- con Verónica Magario para firmar juntos la renovación de la fórmula ganadora en 2019 y que no estallen los acuerdos con La Matanza. Todavía no se conocía el yategate.
Confirmada Magario, Insaurralde debió anotarse como candidato a concejal en Lomas. Cuando estalló el escándalo, y desde Provincia lograron contener las esquirlas de la bomba, varios dirigentes tuvieron presente la noche del cierre de listas, con una idea fija: “menos mal, porque perdíamos la Provincia”.
No es el único señalamiento a Kirchner. Por tercera elección consecutiva decidió esquivar una candidatura ejecutiva y anotarse -primero- en las listas legislativas. De esa manera, aseguró por otros cuatro años su cargo como Diputado Nacional. Las voces que cuestionan al líder camporista por esa actitud son cada vez más sonoras. Por caso, Kicillof se puso dos veces al frente de la Provincia y Massa acumuló tres candidaturas presidenciales. La pregunta que se repite con mayor frecuencia es ¿qué clase de líder no “va al frente”?
Pese al contexto de reestructuración peronista, que acaba de comenzar y que amenaza con hacer temblar estructuras, La Orga mantiene un importante capital político en la Provincia. Recientemente Máximo Kirchner logró mantener la presidencia de bloque en la Cámara de Diputados, con el regreso de su principal espada legislativa, Facundo Tignanelli, al parlamento. El dirigente matancero participó de la cumbre y se fue antes de que termine, sin expresar una sola palabra. Además, La Cámpora retuvo dos ministerios y un organismo en el gabinete provincial: Ambiente, Salud y el Instituto Cultural; y sumó la cartera de Justicia y Derechos Humanos. Y controla la intendencia de 13 municipios.
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