En una mañana cargada de tensión y preocupación por la situación de PAMI la geriatra Paola Segovia estuvo al aire en “Palabras más, palabras menos” por FM Cielo 103.5 , donde contó la crítica situación que atraviesan los profesionales que atienden a la tercera edad. Lo que antes era un sistema de “capitado mixto” —donde se cobraba un monto fijo por paciente más un pago por cada consulta presencial— se transformó de la noche a la mañana en una “cápita pura” que reduce drásticamente los ingresos médicos. “Mi trabajo vale 2.000 pesos y la salud del jubilado vale 2.000 pesos también”, sentenció Segovia con crudeza.
Cifras que no cierran y deudas acumuladas
El cambio, notificado de manera informal el 10 de abril pero con retroactividad al primero del mismo mes, implica que un médico pase de cobrar entre 5.000 y 6.000 pesos por prestación a un único pago mensual de aproximadamente 2.100 pesos por paciente, independientemente de cuántas veces ese jubilado asista al consultorio. “De repente nosotros pasamos de manera arbitraria a cobrar 2.100 pesos por única vez al mes por paciente”, explicó la profesional, remarcando que el ingreso de muchos colegas cayó un 52 por ciento.
A la caída salarial se suma una deuda que asfixia a los equipos multidisciplinarios. Según Segovia, nutricionistas, psicólogos y cardiólogos no perciben sus haberes desde el primer mes del año. “Tienen una deuda desde enero, la respuesta que le dieron a mi compañera nutricionista fue si querés después llamanos y hacemos catarsis”, relató la doctora sobre la falta de respuestas oficiales del organismo.
Un trabajo “nada liviano” en riesgo
La estructura para atender a una cápita de, por ejemplo, 800 pacientes requiere una inversión constante en secretaría, internet, luz e insumos que hoy se vuelve insostenible. “El secretario se levanta a veces a las 4:30 de la mañana hacer recetas para estar al día, eso en este momento lo hacés solamente por 2.000 pesos al mes”, detalló Segovia para desmitificar la idea de que se trata de una tarea sencilla.
Ante la falta de explicaciones por parte de las autoridades los profesionales han iniciado un plan de lucha: “no nos cabe en la cabeza que nosotros atendamos por menos de lo que vale un maple de huevo o dos bolsitas de gomitas”, comparó la geriatra, confirmando que el paro se mantendrá por tiempo indeterminado si no hay una marcha atrás con la medida.

