Tras imponerse en las elecciones de Deportivo Español, Sol Méndez asumió la presidencia de una institución que describe como “débil institucionalmente” tras una década de gestión sin asambleas. En diálogo con Todo no se puede, en el aire de LA CIELO, la dirigente analizó el desafío de ser una de las pocas mujeres al frente de un club y su plan para recuperar al socio que fue expulsado por la desidia administrativa.
Sobre el impacto de su llegada al cargo, Méndez confesó que no dimensionó la relevancia de su posición hasta que analizó las estadísticas del deporte nacional. “La verdad es que no dimensioné el impacto de ser mujer y presidente de una institución hasta que pasó; ahí empecé a ver los números y me decían que soy la séptima de la historia y la primera en un club de Capital”, explicó, reconociendo que, si bien el fútbol sigue siendo un mundo machista, “las mujeres de un tiempo a esta parte venimos rompiendo estructuras y patrones y ocupando lugares que antes no ocupábamos”.
Además de ser hija de un expresidente de la institución, Méndez es abogada y especialista en Derechos Humanos y políticas públicas. Esta formación técnica, sumada a su experiencia previa como legisladora por el partido Confianza Pública, le otorga las herramientas necesarias para enfrentar la desidia administrativa de un club que, según sus propias palabras, fue gestionado con una falta de transparencia que alejó al socio histórico de sus raíces.

Una pesada herencia y una vuelta a las raíces
Al describir el estado en que encontró a Deportivo Español, la presidenta fue tajante respecto a la herencia recibida de la gestión anterior que estuvo diez años en el poder. “Nosotros nos encontramos a un club que está bastante débil institucionalmente donde la comisión anterior no hizo reuniones de comisión directiva ni asambleas”, detalló.
El dato más alarmante de su diagnóstico fiscal fue la pérdida de la identidad administrativa: “Parece un chiste pero la verdad que de hace 8 años que español no tiene un CUIT, y eso habla de un poco de la desidia con la que se gestionó alejando al socio histórico”.
Méndez también reflexionó sobre la necesidad de reconstruir la historia para sanar la institución, recordando hitos dolorosos como la quiebra del club. “Español fue el único club de la República Argentina que fue a remate y perdió de sus 16 hectáreas nueve”, rememoró, para luego explicar su política de amnistía y beneficios para los socios más antiguos.
“Nosotros creemos que cuando uno no puede pensar en el futuro si no reconstruye el pasado, lo recuerda y lo honra, lo mínimo que podemos hacer es darle una platea gratuita a quienes forjaron el club durante más de 30 años”, sentenció, criticando que la dirigencia anterior hubiera decidido expulsar a los vitalicios de su propia casa.
¿Cómo se saca adelante a un club?
Respecto al modelo de gestión necesario para sacar al club adelante, la presidenta cuestionó los prejuicios que rodean a la dirigencia deportiva. “Hay un imaginario que dice que para ser dirigente de un club tenés que ser millonario, tener tiempo o ser soltero, y me parece que todo eso en realidad es expulsivo para que nadie quiera agarrar”, analizó en LA CIELO.
Para ella, esa barrera económica es artificial: “Ese esquema de decir que para ser presidente tenés que ser millonario lo único que hace es intentar expulsar a quienes sí tienen buenas intenciones y no vienen a hacer un negocio personal con el club”.
Finalmente, de cara al futuro, Méndez apuesta por la profesionalización y el aprovechamiento de la infraestructura del Bajo Flores. “Las inferiores son la materia prima más importante, es el activo más importante que tienen y fueron muy descuidadas en los últimos años”, afirmó, mientras proyecta la explotación del estadio para eventos masivos. “Hoy los eventos masivos están tendiendo a ir al sur y creo que tenemos una oportunidad grande para poder explotar el predio, piensen que Español tiene la misma capacidad que el Movistar Arena”, concluyó, a la espera de los resultados de una auditoría externa que transparente una transición que calificó como “muy desprolija y muy dañina para la institución”.

