En un contexto donde la narrativa política parece haber dado un vuelco, la labor de la Comisión Provincial por la Memoria se enfrenta a un escenario complejo. Según Cipriano Garcia, secretario de la Comisión provincial de la Memoria en el programa de Infocielo Play, la batalla por los derechos humanos hoy se da frente a un “discurso y una narrativa que hoy es hegemónica porque quien ganó la elección llevaba ese discurso”. Sin embargo, a pesar de este cambio de clima político, existe un núcleo de resistencia en la conciencia colectiva argentina que parece inalterable.
El piso común es el rechazo mayoritario a la dictadura
A pesar del ascenso de posturas que cuestionan las políticas de derechos humanos de las últimas décadas, los datos sugieren que el consenso democrático sigue firme. De acuerdo con estudios recientes mencionados en la charla, “grandes porcentajes de nuestra sociedad más de un 60% en algunos casos 70 no están de acuerdo con la dictadura no quieren una dictadura”. Este rechazo constituye lo que se define como un “piso común construido por la sociedad argentina también mucho en función de la tarea de los organismos de derechos humanos”.
Este diagnóstico permite distinguir entre el apoyo electoral a la gestión actual y la adhesión total a su discurso. Al respecto, se señaló que, aunque Javier Milei ganó las elecciones, “no creo que toda la sociedad esté de acuerdo con el discurso de mi ley de bueno eh maltratar y insultar agraviar y quitar derechos”. Para los especialistas, existe un “consenso generalizado” respecto a la necesidad de preservar los derechos básicos, más allá de los resultados en las urnas.
El debate sobre los organismos
Uno de los puntos de análisis más críticos fue la percepción social de los organismos de derechos humanos y su vinculación con el ciclo político anterior. Se planteó la posibilidad de que la “inscripción político-partidaria de de algunos organismos” haya jugado un “papel negativo en la percepción de cierta parte de la sociedad”. Específicamente, se discutió si el alineamiento de figuras como las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo con el kirchnerismo pudo haber sido un factor de desgaste.
No obstante, la crónica de estas organizaciones no puede entenderse sin los logros obtenidos. Si bien se reconoce que esa cercanía pudo generar un “efecto negativo con el tiempo”, también se subrayó que fueron “momentos de mucho desarrollo de ciertas políticas indispensables como esta de la búsqueda de los nietos”. En este sentido, se defendió que “han sido los organismos de derechos humanos las madres las abuelas un ejemplo de lucha de resistencia contra la dictadura” y que la calidad de nuestra democracia actual es, en gran medida, fruto de esa persistencia.
El vacío de información: Los “pibes” del 2005 y la desinformación
Quizás el desafío más urgente planteado sea la brecha generacional. El trabajo directo con jóvenes en programas como Jóvenes y Memoria revela una realidad preocupante: “los pibes no saben qué pasó en la dictadura vos te encontrás con mucha desinformación”. La falta de formación se hace evidente incluso en niveles superiores, donde “te sorprende incluso en en estudiantes del nivel terciario que son los que van a ser docentes te sorprende la falta de de información”.
Para un joven que “nació en el 2005”, los hitos de la historia argentina reciente pueden parecer lejanos o incluso “viejos”. Por ello, el llamado de los referentes de la memoria es a “reponer justamente esas discusiones esos debates y mirar qué fue lo que pasó”. La tarea pendiente es reconstruir ese puente histórico para que el reconocimiento de los derechos humanos no quede anclado en el pasado, sino que siga siendo el motor de una “sociedad diferente”

