En el oeste del Gran Buenos Aires, en uno de los municipios más importantes del conurbano bonaerense, en el histórico partido de La Matanza; una inconmensurable aldea medieval de 200 hectáreas es uno de los principales atractivos turísticos de la provincia de Buenos Aires.
Estamos hablando de Campanópolis que, como ellos se autoperciben, es una “Aldea mágica”. Conocé su historia.
Con estilo medieval, esta aldea se encuentra en la periferia de González Catán, a tan solo 30 minutos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y a algunos minutos más de la capital bonaerense, la Ciudad de La Plata.
El lugar, que funciona hace casi 40 años, presenta 200 hectáreas con llanuras, bosques selváticos, ríos, arroyos, lagos, calles de adoquines y un ambiente de Europa en la Edad Media. Así es como, este grupo de construcciones unidas por pasajes, recovecos, fuentes, molinos de viento y hasta una locomotora con vagones, convierten a la obra de Antonio Campana, Campanópolis, es un lugar de visita obligatoria.
Del CEAMSE a la historia Medieval: la historia de Campanópolis, la aldea ecológica del conurbano
En 1976, el predio donde antes eran explotadas antiguas tosqueras utilizadas en las bases del Aeropuerto Internacional de Ezeiza y la autopista Richeri, fue adquirido por Antonio Campana. A su vez, por un tiempo, el sitio fue expropiado por el Cinturón Ecológico Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE) que durante cinco años lo uso para relleno sanitario.
Tras vaivenes judiciales, Campana recuperó el sitio y logró construir la aldea también aplicando cierta conciencia ecológica, ya que fue íntegramente construida con materiales antiguos y reciclados, con más de 100.000 árboles y plantas de distintas especies. A su vez, al predio lo recorren las aguas del río Matanza y el arroyo Morales.
El propio sitio oficial expresa: “Desde el punto de vista arquitectónica, es la primera y única ciudad con espíritu medieval en Latinoamérica constituyéndose como un parque histórico, ecológico, cultural y temático“.
Qué hacer en Campanápolis
El espacio cuenta con visitas guiadas articulares, para contingentes de jubilados, para grupos escolares o universitarios. Está disponible, también, para la realización de eventos, talleres y capacitaciones. Las entradas generales cuestan $10.000 pesos y podés conseguirlas en el siguiente enlace.
Una vez dentro, es recomendable conocer el Museo de las Rejas o la Ferroteca, donde se exhibe “todo tipo de rejas de hierro forjado, arañas colgantes, vitreaux, objetos antiguos y piezas de arte”. Otros espacios para visitar son la Casa de la Piedra, el Museo de Madera o Palitos y la Casa de la Escoria. A ello, se suman el Pasaje del Búho, el Museo de los Caireles, el Cabildo, la Cascina y la Casa Proa de Barco.
Los lugares, parecen infinitos. ¿Te lo pensás perder?






