A través de una nueva presentación de Bonaherencia, Marcela Feudale nos lleva a conocer Pinamar, la ciudad que nació con el concepto urbanístico de jardín que incluye acacías, eucaliptos y aromos. Un dato curioso es que la ciudad adopta este nombre gracias a los pinares que se encuentran en el área y que fueron plantados hace más de 70 años.
En este capítulo, además de contarte las curiosidades de la ciudad, la conductora indaga en la historia de los pioneros del lugar y nos lleva a conocer a Leonor Rinaldi la primera mujer que nació allí.
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“Yo nací entre los médanos y el mar. Cuando la gente me pregunta cómo era tu calle, yo les cuento que solo había médanos” comienza relatando.
A su vez, recuerda los comienzos de su historia familiar y expresa: “En la Avenida del Mar, antes había un pozo muy grande y había médanos muy altos. En ese pozo, el arquitecto le puso a mi papá una casilla de madera. Ese fue el lugar en donde yo nací el 2 de abril de 1943” y agrega: “Ahí estuvimos un tiempo porque los temporales y las crecientes, cortaban los médanos y nos quedábamos sin casa”. Después de perder todo, ellos debían volver a construir su casa de madera, pero en el año 1947 el arquitecto les construyó su primera vivienda de material.
De padre italiano y madre argentina, cuenta que ellos se conocieron cuando llegó el primer tren. Específicamente en el año 1939, el arquitecto que había adquirido las tierras contrata a su padre ya que buscaba a alguien que conociera de plantaciones para la fijación de médanos: “Toda la primera plantación es hecha por él, desde la semilla hasta lo que es ahora”.
Sobre su infancia recuerda, que junto a su hermano menor jugaban a subirse a los médanos y dejarse caer dando vueltas. Además, capturaban mariposas en un cajón, que después eran liberadas. Como estaban solos, a sus cinco años, se pusieron muy contentos porque a la ciudad llegó un cocinero que traía cuatro chicos.
Emocionada expresa: “Yo decía que si se secaba el mar iba a ser feliz, porque me llevó tantas veces la casa que lo detesto. Los vientos nos llevaban las casillas porque en ese tiempo eran de chapas y maderas. Los temporales duraban una semana y nos enterábamos de que iba a ser bravo porque mi abuelo era una persona muy conocedora del mar. él lo miraba y te decía lo que iba a pasar. Cuando el viento empezaba a silbar, le decía a mi abuela ‘temporal Aurora’, entonces empezaban a guardar lo poquito que tenían”.
Recuerda que una noche se encontraban solos ella, su hermano y su mamá porque su padre tenía que trabajar. Había una hermosa luna llena y se fueron a dormir. A las tres de la mañana los despertó un ruido muy fuerte, que produjo el golpe de una ola enorme que les derribó la puerta e hizo ingresar el agua adentro de la vivienda.
En el año 1949 llega un arquitecto y su esposa maestra. Dialogando con su padre se ofreció a enseñarle a Leonor y a su hermano las primeras letras. Así fueron sus primeras clases, pero en ese mismo año aproximadamente realizaron la primera escuela del lugar.
Para finalizar, entre risas, comenta que su casamiento se realizó en Madariaga porque allí tenían iglesia, pero no cura.
Para disfrutar del capítulo completo, se puede acceder haciendo &t=1129s” target=”_blank” rel=”follow noopener”>click aquí.
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