Una inspección llevada a cabo el último 3 de mayo por el CELS y el Movimiento por la Descomialización, por los servicios de Agudos hombres y Agudos Mujeres y el Servicio de Atención en Crisis (SAC) del hospital de Melchor Romero reveló las inhumanas condiciones en las que se alojan los internos, que derivó en una presentación judicial para que se garanticen sus derechos.
En concreto, se solicitó a la justicia 3 medidas urgentes: que el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, a cargo de Andrés Scarsi, garantice los derechos de las personas alojadas en esos servicios y que no se permitan nuevas admisiones al hospital hasta que se terminen las obras edilicias pendientes.
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No es la primera vez que se revela el estado del hospital: hace un mes se habían detectado la falta de condiciones de habitabilidad, con partes del cielorraso caídas, roturas en las ventanas, filtraciones con riesgo eléctrico. Hay reparaciones previstas, pero recién se pondrían en marcha después de junio.
Incluso desde Naciones Unidas se interiorizaron en el problema. El Relator Especial sobre tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, Nils Melzer, visitó esas salas en abril de este año y dijo que, en su opinión, “las secciones de Agudos, tanto para mujeres como para hombres, no pueden ser reparados, son totalmente inadecuados para albergar a seres humanos y deben cerrarse y reemplazarse de inmediato por instituciones adecuadamente equipadas y con el personal que corresponde, donde los pacientes con discapacidades psicosociales puedan vivir y ser tratados con dignidad y de conformidad con sus necesidades específicas”.
Según el CELS, estas condiciones se agravaron tras el temporal registrado hace pocas semanas. Hubo que trasladar a las personas que estaban en esos servicios a otros sectores del hospital, porque se habían inundado. Ante la situación desastrosa de las salas, las autoridades del hospital debieron planificar de urgencia. Decidieron trasladar a las 49 usuarias de Agudos Mujeres (donde funcionan otros dos servicios más, Sub Agudos Mujeres y SAC Mujeres) a la Sala Carrillo. Pero no había un lugar alternativo donde alojar a los 24 varones, que estaban en condiciones humillantes e indignas, con riesgo para su vida, su integridad física y la atención en salud.
Estas personas no reciben tratamiento, aunque sí exceso de medicación -uno de ellos dijo que había recibido tantas inyecciones que no sentía las piernas-, tampoco tienen agua caliente en las duchas, ni limpieza en general. En este movimiento de un lugar a otro se recurrió a colocar los elásticos de las camas y los colchones sobre el piso.
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