Para el guía Julián Pajarola, la montaña es el lugar donde nació, se crió y trabaja. El miércoles 29 de julio esa rutina se cruzó con una tranquera cerrada: un guardia de nacionalidad austríaca le impidió subir al cerro Ezpeleta, en San Martín de los Andes, y reavivó la discusión sobre la extranjerización de tierras en el departamento Lácar de la provincia de Neuquén.
A diferencia de lo que circuló en un primer momento, el episodio ocurrió apenas unos días atrás, cuando el guía se topó con una barrera idiomática y física en plena cordillera.
Cómo fue el episodio en el cerro Ezpeleta
Aquel miércoles, Pajarola encabezaba un grupo para hacer esquí de travesía, la actividad que reemplaza al trekking durante la temporada invernal. Así lo relató en una entrevista radial con la periodista Sandra Russo:
“Íbamos con un grupo de personas, en realidad esta vez no íbamos a hacer trekking porque es invierno, íbamos a hacer una actividad que es esquí de travesía o esquí de montaña en la que se sube con pieles de foca”. El destino era el cerro Ezpeleta, un lugar habitual para formar nuevos montañistas y dictar cursos sobre avalanchas.
El grupo dejó los vehículos en un barrio abierto sobre la Ruta 40, a la altura de Lago Hermoso. Al intentar ingresar por el sendero histórico, se encontraron con la negativa: “Ahora hay un encargado nuevo de nacionalidad austríaca y bueno, él fue el que nos encontramos ese día y nos dijo que no podíamos pasar”, contó Pajarola.
Según explicó, la orden llegó en un español con acento marcado: la dueña del campo ya no quería gente circulando por sus tierras.
Denuncian “accionar policíaco” en las tierras de Swarovski
La parcela en disputa tiene 1672 hectáreas y figura a nombre de Gernot Langes-Swarovski, bisnieto del fundador de la firma austríaca de cristales.
Para Pajarola, el episodio no es gravísimo y recurrente: “Cada vez se nos van cerrando lugares y obviamente en este tipo de contextos y con este tipo de gobiernos también se ponen más duros en su accionar policíaco, por así decirlo”, denunció.

El cierre no afecta solamente a los guías. Pajarola señaló que el problema ya alcanza a otros puntos de la zona: “A esa montaña ya no se puede subir, y a otras tantas que hay acá en la zona… montañas, lagunas de altura. Después hay tema también con algunos accesos a río”.
Según su relato, los pescadores locales atraviesan situaciones parecidas cuando son desalojados por cuidadores de estancias, y el acceso a las costas queda reservado para quienes pueden llegar en lancha.
Más de la mitad de las tierras de Lácar en manos extranjeras
El departamento Lácar (Neuquén no los llama “partidos” como la Provincia de Buenos Aires) tiene el 54,17% de sus tierras rurales en manos extranjeras, un porcentaje que triplica el límite que fija la Ley de Tierras de 2011.
“Imaginate que somos el cuarto departamento con récord de tierras extranjeras… más de la mitad de las tierras rurales pertenecen a grandes propietarios”, planteó Pajarola.

La situación contrasta con la Ley 27.665, que declara al montañismo actividad de interés deportivo y cultural y obliga a las autoridades a garantizar el acceso a los senderos de uso histórico.
La falta de reglamentación, sin embargo, deja a los guías sin herramientas frente a los alambrados. El debate también aparece a nivel nacional: una encuesta de la consultora Zuban Córdoba mostró que el 77% de los argentinos está a favor de limitar la compra de tierras por parte de extranjeros, un rechazo que atraviesa las distintas posturas políticas.

“La montaña no se vende, se comparte”
Para Pajarola, el conflicto golpea directamente el trabajo de quienes viven de la montaña: “A los que vivimos de enseñar a subir un cerro con seguridad, esto nos toca directo”, afirmó, y remarcó que cada tranquera cerrada es una ruta menos para formar a las próximas generaciones de montañistas.
El reclamo, que se viralizó en redes sociales, resume el fondo del conflicto: “Nos estamos quedando afuera de nuestro propio territorio y encima nos lo explican en otro idioma”, sentenció el guía.
Y cerró con una frase que ya circula entre los vecinos de San Martín de los Andes: “La montaña no se vende. Se cuida, se comparte, se transmite”.


