La fascinación de Renata por el espacio empezó cuando las cosas que miramos hacia arriba todavía parecían preguntas sin respuesta. Hoy, a sus 19 años, esa curiosidad infantil se transformó en un mapa de ruta preciso que la llevará directo al Space Generation Congress (SGC), el evento juvenil más importante del sector espacial global, organizado junto a las Naciones Unidas. Vecina de La Plata y estudiante de Ingeniería Aeroespacial en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Renata es el reflejo de que el deseo de progresar, cuando encuentra una universidad pública que sostiene el piso, no tiene techo.
De la curiosidad de la infancia a cumplir su sueño
“Desde muy chica me fascinó entender cómo funcionaban las cosas y, especialmente, todo lo relacionado con el espacio”, repasa Renata, en dialogo exclusivo con INFOCIELO reconstruyendo el hilo invisible que une los juegos de su infancia con su presente académico. Para ella, levantar la vista nunca fue un acto de mera contemplación, “con el tiempo descubrí que detrás de cada misión espacial no solo hay ciencia e ingeniería, sino también cooperación internacional, innovación y la posibilidad de generar soluciones que impactan en la vida cotidiana”.
Esa búsqueda de impacto la trajo a los pasillos de la UNLP, una elección que combinó el arraigo con la ambición de excelencia. “Elegí la UNLP porque es una de las universidades con mayor prestigio del país, y a su vez reconocida internacionalmente, en ingeniería”, explica con orgullo. Su paso por las aulas siempre tuvo un pie en el territorio y otro en el resto del mundo, acumulando hitos para su corta edad, representó al país en el National Youth Science Camp en Estados Unidos, ganó el primer puesto nacional en el Samsung Innovation Campus con un proyecto de IA para la inclusión digital, y fue seleccionada por el programa Aspire Leaders de la Universidad de Harvard. “Todas esas experiencias fueron complementando mi formación como ingeniera”, señala.
El compromiso de generar ciencia con impacto social
El proyecto de innovación que llevó adelante Renata sobre Inteligencia Artificial para la inclusión digital tiene un trasfondo que sensibiliza, ya que consta de un “chatbot que diseñamos con mi equipo en Samsung Innovation Campus, AIDA fue un asistente virtual basado en IA diseñado para acompañar a adultos mayores en el uso de herramientas digitales”, explica la estudiante platense.
Junto a otros jóvenes del país, trabajaron por una problemática que se ha evidenciado aún más desde la Pandemia del covid-19 que es la brecha digital. La búsqueda para reducirla los puso a pensar una opción ágil, “mediante una interfaz accesible y asistencia personalizada, y obtuvo el primer puesto nacional en Samsung Innovation Campus 2025“, cuenta Renata.
Argentina se volvió mundial en la industria aeroespacial
El nuevo desafío es el SGC, una cumbre ultra exclusiva donde solo 150 jóvenes de todo el planeta debaten el futuro de la industria. “Para mí fue una enorme alegría recibir la noticia de la selección porque sentí que era el reconocimiento a un recorrido que vengo construyendo desde hace muchos años”, confiesa Renata. Durante tres días, trabajará en grupos interdisciplinarios elaborando propuestas que luego se expondrán en el International Astronautical Congress, la ligas mayores de la industria espacial.
Lejos de encandilarse con las luces de afuera, Renata vuelve siempre la mirada a su propia tierra. Sabe que la épica espacial no es patrimonio exclusivo de las grandes potencias. “Creo que Argentina tiene muchísimo potencial para seguir creciendo en el sector aeroespacial. Contamos con profesionales altamente capacitados, universidades de excelencia y un ecosistema científico-tecnológico que ha demostrado, una y otra vez, que puede desarrollar tecnología de nivel internacional”, afirma con una convicción contagiosa.
Para argumentar, le basta con ver lo que se hace en sus propios laboratorios platenses, “la Facultad de Ingeniería de la UNLP es un muy buen ejemplo. Durante los últimos años participó activamente en distintos proyectos estratégicos del Plan Espacial Nacional junto a la CONAE, aportando desarrollos tecnológicos para misiones como SAOCOM, SABIA-Mar y, más recientemente, ATENEA, el microsatélite argentino que formó parte de la misión Artemis II de la NASA”, explica la estudiante.
Esos logros cotidianos configuran el clima de época que se respira en las aulas. “En la Facultad es un tema del que hablamos mucho. Ver que equipos de nuestra propia universidad participan en misiones nacionales e internacionales también nos demuestra que esos objetivos son alcanzables y nos motiva a seguir preparándonos para contribuir al desarrollo del país”, sostiene Renata.
La búsqueda de financiamiento
Sin embargo, el viaje de una estudiante del sistema público al corazón de la tecnología global expone también las complejidades de la época. Aunque fue seleccionada por sus méritos, los costos de traslado y estadía corren por su cuenta. En un gesto que define prioridades, la Facultad de Ingeniería de la UNLP decidió bancar la parada y otorgarle el apoyo financiero institucional, aun bajo la tormenta de un contexto presupuestario asfixiante. Por eso, Renata activó una campaña de esponsoreo para amortiguar ese esfuerzo colectivo.
“La idea es que esta experiencia no sea solamente un logro personal, sino una oportunidad para representar a la Facultad, a la UNLP y a la Argentina en uno de los espacios internacionales más importantes del sector espacial”, concluye Renata, con la generosidad de quien entiende el orgullo de formarse en una universidad pública, el esfuerzo colectivo, y que el conocimiento es un viaje de ida y vuelta, “el respaldo recibido también podrá traducirse en beneficios para toda la comunidad académica a través de los conocimientos, vínculos y experiencias que traeré de regreso”, sostiene de manera contundente Renata.

