El vocero presidencial, Adrián Ravier, volvió a quedar en el centro de una conferencia de prensa marcada por las evasivas y los cruces con los periodistas. A poco más de dos meses de haber asumido el lugar que dejó Manuel Adorni, el funcionario libertario fue cuestionado por el destino de los fondos del impuesto a los combustibles y por la situación económica de los trabajadores, pero en ninguno de los dos casos respondió de manera directa.
El primer momento de tensión se produjo cuando un periodista le recordó una de sus propias declaraciones de la semana anterior, en las que había explicado que una parte del impuesto a los combustibles se destinaba a Vialidad y otra al “equilibrio fiscal”. A partir de esa afirmación, le preguntó si el Gobierno tenía previsto eliminar el tributo o si, en cambio, continuaría cobrando a los consumidores mientras destinaba parte de esos recursos a otros fines.
La consulta también incluyó una segunda cuestión: la decisión del Gobierno de avanzar con concesiones de rutas nacionales a empresas privadas y, en particular, la adjudicación a empresarios que fueron imputados en la causa de los Cuadernos, entre ellos Cristóbal López, históricamente vinculado al kirchnerismo.
Ravier evitó responder sobre ambos puntos y optó por realizar una extensa defensa del plan de concesiones impulsado por el ministro de Economía, Luis Caputo. “El ministro Caputo llevó adelante un plan de concesiones, licitaciones que van a dar respuesta a mediano y largo plazo para que en Argentina contemos con mejor infraestructura y rutas nacionales”, sostuvo.
Luego hizo referencia a los acuerdos entre Nación y provincias para transferir el mantenimiento de determinadas rutas y reivindicó el funcionamiento de Vialidad Nacional. Según explicó, existen recursos provenientes del impuesto a los combustibles que se utilizan para tareas de bacheo y mantenimiento.
Ravier también justificó el estado actual de las rutas por la situación económica que, según planteó, recibió el Gobierno en diciembre de 2023. “Vialidad Nacional era una institución tomada por la corrupción”, afirmó, antes de argumentar que la elevada inflación y las tasas de interés de los primeros años de gestión habían dificultado la llegada de inversiones privadas.
Finalmente, cuando volvió específicamente sobre el impuesto a los combustibles, tampoco respondió si el Gobierno pensaba modificarlo o eliminarlo. “Hay un presupuesto nacional que fue aprobado con equilibrio fiscal en donde el Congreso de la Nación establece cuánto dinero se va a asignar a Vialidad Nacional para el mantenimiento de rutas, y se está respetando lo que el presupuesto manda. Esa es la respuesta”, concluyó.
El periodista le señaló que no había respondido ninguna de las preguntas. Ravier se limitó a decir: “Siguiente pregunta”.
El cruce por el destino de los fondos
La discusión no terminó allí. Otro periodista intervino para señalar que su colega no había recibido respuesta y retomó la consulta. Esta vez, además, puso el foco sobre el mecanismo mediante el cual el Gobierno administra los fondos provenientes del impuesto.
El periodista preguntó si Ravier estaba atribuyendo al ministro Caputo una posible irregularidad al disponer de recursos que tienen un destino específico y recordó que el artículo 260 del Código Penal contempla posibles delitos vinculados con la administración de caudales públicos. Ravier negó que existiera un desvío.
“El presupuesto destina las partidas a las rutas nacionales en un porcentaje, el resto del dinero no se desvía a ningún lado más allá de especulaciones, sino que está invertido justamente para que no pierda valor”, respondió. El intercambio volvió a subir de tono cuando, fuera de micrófono, el periodista cuestionó sus dichos. “¿Cuál es la mentira?”, preguntó entonces Ravier.
La discusión giró alrededor de una cuestión puntual: qué había dicho exactamente el vocero en su conferencia anterior. El periodista sostuvo que había hablado de una redirección de los fondos hacia otros fines, mientras que Ravier intentó aclarar sus palabras.
“Mis palabras fueron que hay una parte del dinero que se asignaba a las rutas nacionales para el bacheo, el resto del dinero dije que se disponía en Economía, no di detalles, y el propio ministro dijo que para que ese dinero no pierda el valor ese dinero está invertido”, explicó.
La respuesta tampoco cerró la discusión. Desde la sala, el periodista insistió en que el funcionario había dicho que los fondos se desviaban para cuidar el equilibrio fiscal.
Otra pregunta incómoda y la respuesta sobre la reelección
El segundo momento llamativo de la conferencia llegó cuando el periodista Fabián Waldman planteó una pregunta completamente diferente, vinculada con el poder adquisitivo y el endeudamiento de los hogares.
Después de reclamar que los funcionarios respondieran más de una pregunta por periodista, consultó cómo pensaba el Gobierno llegar a las elecciones de 2027 mientras continuaban los aumentos de tarifas y la liberación de precios. También preguntó qué medidas tomaría la administración para asistir a los pequeños ahorristas y trabajadores que, según planteó, habían tenido que endeudarse para afrontar gastos básicos como la compra de alimentos.
La respuesta de Ravier volvió a esquivar el planteo. “Si la pregunta es cómo llegamos a octubre del 27, la respuesta es que nos imaginamos reelectos en primera vuelta”, contestó.
El periodista había preguntado qué iba a hacer el Gobierno para evitar que continuara deteriorándose la situación de los trabajadores, pero Ravier eligió responder sobre las expectativas electorales del oficialismo. Otro periodista volvió a intervenir y le pidió que respetara el trabajo de su colega y respondiera las preguntas que había formulado. La respuesta del vocero fue nuevamente la misma: “Siguiente pregunta”.
Un patrón que empieza a repetirse
El episodio se suma a una serie de intervenciones de Ravier que ya generaron cuestionamientos desde que asumió como vocero presidencial, hace poco más de dos meses. Su llegada a la Casa Rosada ya había quedado marcada por la contradicción entre su designación y los viejos mensajes de Javier Milei, quien años atrás había cuestionado duramente al economista. Desde entonces, el funcionario protagonizó otras conferencias en las que sus declaraciones quedaron bajo la lupa.
Primero fueron sus explicaciones sobre los aumentos de tarifas y combustibles, cuando defendió la necesidad de que los precios reflejaran sus “costos reales” y habló de una “inflación reprimida”. Luego llegó la polémica por su recomendación de que los usuarios podían “abrigarse más” frente al aumento del gas, una frase por la que posteriormente tuvo que disculparse.
Más tarde, sus declaraciones sobre la creciente morosidad de las familias también generaron críticas, después de que atribuyera parte del problema a que los argentinos deben “volver a aprender” cuánto pueden endeudarse y cuestionara la administración de los ingresos de los hogares.
Ahora, el problema fue otro: frente a preguntas concretas sobre fondos públicos, Vialidad, impuestos, concesiones y el deterioro de los ingresos de los trabajadores, el vocero volvió a evitar una respuesta directa.
A poco más de dos meses de haber reemplazado a Adorni, Ravier empieza así a construir su propio historial de conferencias incómodas. Y esta vez, más que por lo que dijo, quedó expuesto por lo que los periodistas le reclamaron varias veces: que respondiera las preguntas.

