Sergio Massa volvió a ponerse en movimiento. Mientras públicamente reclama la unidad del peronismo, el líder del Frente Renovador comenzó a acelerar su propio armado territorial en la provincia de Buenos Aires, con reuniones de dirigentes e intendentes en distintas secciones electorales y la mirada puesta, inevitablemente, en la discusión presidencial de 2027.
La última señal llegó ayer martes con un encuentro junto a intendentes de la Sexta sección electoral y hoy sumará una actividad pública en el marco del Día de la Industria. Según contó a Infocielo uno de los participantes, la conversación estuvo enfocada en la necesidad de “organizar nuestra sección” y avanzar en una construcción distrito por distrito.
La idea es que los intendentes tengan un papel central en ese proceso y se hagan cargo de la conducción política del espacio en cada una de las secciones electorales. La próxima semana volverán a reunirse para definir las pautas de trabajo y continuar con el armado.
No se trata de una reunión aislada. El Frente Renovador viene desplegando una agenda territorial que incluye un encuentro de la Cuarta sección este viernes en Junín y las reuniones ya realizadas en la Quinta y Séptima sección.
La unidad que pide Massa y el armado que construye
La reaparición pública de Massa en Rosario, días atrás, había dejado una definición política que resonó en todo el peronismo.
“Lo más importante es la unidad”, sostuvo el exministro de Economía durante una actividad junto a dirigentes de distintos sectores del peronismo santafesino. El mensaje que Massa viene repitiendo en los últimos meses fue actualizado en medio de las tensiones internas, especialmente en la provincia de Buenos Aires, y con la discusión sobre las candidaturas de 2027 cada vez menos disimulada.
Pero el llamado a la unidad no implica desarmar las estructuras propias. Por el contrario, el movimiento que comenzó a desplegar el Frente Renovador parece ir en la dirección inversa: llegar fortalecido a cualquier mesa de negociación que se abra para discutir el futuro del peronismo.
Massa conserva un lugar particular en ese tablero. No enfrenta ni kicillofismo ni al kirchnerismo duro y construye alianzas tácticas según cada coyuntura siempre dentro del esquema de Fuerza Patria. Esa posición lo convirtió durante los últimos años en una de las patas indispensables de cualquier intento de síntesis dentro del peronismo.
La reciente reunión entre Axel Kicillof, Máximo Kirchner, Massa y varios gobernadores para defender la continuidad de las PASO mostró precisamente esa arquitectura: sectores que mantienen diferencias profundas, pero que necesitan sentarse en la misma mesa cuando se discute el futuro electoral.
“Él siempre quiere ser presidente”
Detrás del armado territorial aparece una expectativa que en el Frente Renovador nadie parece dispuesto a clausurar.
Un dirigente al tanto de las conversaciones lo resumió ante Infocielo sin demasiados rodeos: “Él tiene ganas, siempre quiere ser presidente” resumió.
La frase no implica, por ahora, una candidatura definida. Todavía falta demasiado camino hacia 2027 y el propio peronismo no logró ordenar siquiera el mecanismo con el que resolverá sus candidaturas si finalmente se modifican las reglas electorales.
Pero sí expresa algo que comienza a circular con mayor naturalidad dentro del massismo: Sergio Massa no abandonó sus deseos presidenciales.
Su derrota frente a Javier Milei en el balotaje de 2023 no significó su retiro de la política ni el final de su proyecto. Durante meses mantuvo un perfil mucho más bajo, pero conservó vínculos, estructura y capacidad de interlocución con los distintos sectores del peronismo
Ahora, lentamente, comenzó a recuperar centralidad. Hay además un reconocimiento que los dirigentes del Frente Renovador repiten como uno de sus principales activos: Massa conserva diálogo con prácticamente todos los sectores del peronismo y genera menos rechazo interno que otros dirigentes con aspiraciones presidenciales.
En un espacio atravesado por disputas cada vez más visibles, ese capital puede transformarse en una ventaja.
Mientras Kicillof y Máximo discuten la conducción
El movimiento de Massa se produce, además, en un momento de máxima sensibilidad dentro del peronismo.
En el acto del martes realizado al cumplirse cuatro años del atentado contra Cristina Kirchner, Máximo Kirchner volvió a dejar un mensaje explícito sobre la conducción política del espacio. Frente al balcón de la expresidenta, arengó a la militancia y reivindicó su liderazgo.
“Cristina es la conducción”, fue el mensaje político que atravesó la jornada. Y la señal también llegó a través de los cánticos. Máximo alentó a la militancia a responder a quienes plantean la necesidad de una nueva conducción con una consigna que no pasó inadvertida: “Y si querés otra canción, vení, te presto la mía”, reeditando un mensaje hacia Axel Kicillof y los sectores que impulsan una construcción política propia.
En esa misma línea, durante su discurso cuestionó a quienes sostienen que Cristina “ya fue” y lanzó una respuesta directa: si realmente creen que su ciclo terminó, deberían permitir que vuelva a competir electoralmente. “Ella no está proscripta; estamos proscriptos los que la queremos votar”, sostuvo.
La intervención tuvo además otro momento de fuerte contenido político cuando apeló a una metáfora para diferenciar el liderazgo de Cristina de otros dirigentes. “¿No están cansados de los caniches? La yegua es más; ¿quién los puede defender?”, lanzó Máximo ante la militancia, en una frase que volvió a reforzar la idea de que, para el kirchnerismo más cercano a la expresidenta, Cristina sigue siendo la figura central y no existe todavía una conducción alternativa capaz de reemplazarla.
La escena volvió a exponer una discusión que atraviesa al peronismo desde hace meses: quién conduce y quién puede representar al espacio hacia 2027.
Axel Kicillof construye su propio camino a través del Movimiento Derecho al Futuro y cuenta con dirigentes que ya lo proyectan como candidato presidencial. La Cámpora y el kirchnerismo más cercano a Cristina reivindican, en cambio, la centralidad de la expresidenta y cuestionan cualquier intento de construir una conducción alternativa.
En ese escenario, Massa parece jugar otro partido.
No necesita discutir públicamente la conducción de Cristina ni confrontar con Kicillof para avanzar. Su estrategia, al menos por ahora, parece más silenciosa: ordenar el Frente Renovador, recuperar presencia territorial y llegar con fuerza propia a la discusión que inevitablemente se abrirá.
Las PASO y una oportunidad para el massismo
La discusión sobre las primarias agrega otro elemento al tablero. El peronismo encontró en la defensa de las PASO uno de los pocos puntos de acuerdo entre sectores que mantienen fuertes diferencias. Para Kicillof, Massa, Máximo Kirchner y los gobernadores que participaron de la reciente reunión, las primarias aparecen como una herramienta para contener la diversidad interna y resolver candidaturas sin una ruptura previa.
Pero el escenario todavía está abierto y dependerá del resultado final de la avanzada de Javier Milei en el Congreso para eliminar las primarias.
Hasta ahora, la discusión por el liderazgo convive con una pregunta que nadie termina de responder: ¿cómo se resolverán las candidaturas cuando llegue la hora electoral?
Las PASO podrían funcionar como un mecanismo para trasladar esa disputa a las urnas. Distintos sectores podrían competir dentro de un mismo frente y permitir que los votantes definieran quién llega fortalecido a la elección general.
Sin primarias, el escenario cambia. El peronismo tendría que alcanzar acuerdos previos para definir una candidatura común, pensar en una interna acotada a nivel partidario o asumir el costo de una fractura electoral. Y esa última alternativa podría resultar especialmente riesgosa frente a un oficialismo que buscará llegar a 2027 con Milei como candidato natural a la reelección.
Dentro del Frente Renovador analizan distintas alternativas y se imaginan la posibilidad de que las elecciones nacionales y bonaerenses puedan realizarse el mismo día, aunque con sistemas electorales diferentes.
Por ahora, no hay definiciones. Hay negociaciones. Y justamente ahí aparece uno de los motivos por los que Massa parece decidido a acelerar su armado: si el mecanismo para elegir candidatos todavía está en discusión, llegar a esa instancia con estructura territorial puede ser tan importante como tener una candidatura instalada.
Massa ya conoce esa lógica. Fue candidato presidencial, condujo un ministerio clave y mantiene una organización política propia con presencia legislativa y territorial. Por eso, mientras el peronismo discute la unidad y sus principales dirigentes libran una batalla por la conducción, el Frente Renovador empezó a mover sus fichas.
Por eso el líder del Frente Renovador les transmitió a intendentes de su espacio que quiere volver a ser candidato y, mientras fortalece su armado político, volvió a exhibir capacidad de negociación y peso propio en la escena nacional. La definición termina de ponerle nombre a una carrera que el peronismo todavía deberá ordenar y que, sin PASO, tendrá menos margen para dirimirse en las urnas y más presión para resolverse en la mesa de negociación.

