El conflicto en Medio Oriente generó, entre otras cosas, que se dispare el valor del petróleo a nivel internacional y eso llegó a la Argentina en forma de aumentos en los precios de los combustibles. Según Jorge Lapeña, exsecretario de Energía de la Nación, la suba mensual podría promediar el 30% mientras la administración libertaria permanece en silencio. Hoy, finalmente, reconocieron el problema.
Fue a través de la Resolución 79/26 publicada en el Boletín Oficial de este viernes con la firma de María del Carmen Tettamanti, la secretaria de Energía de la Nación. En concreto, la norma eleva el límite máximo de oxígeno permitido en las naftas a 5,6% lo que implica que las empresas refinadoras pueden subar hasta el 15% el porcentaje de bioetanol que le ponen a sus combustibles (nafta grado 2 y grado 3 y gasoil grado 2 y grado 3).
El Gobierno Nacional reconoció que esta medida “busca evitar las subas bruscas del precio del combustible, sin intervención en el mercado como hacían gobiernos anteriores”. Sin embargo, en la resolución admitieron que “el contenido de compuestos oxigenados constituye un parámetro relevante en la calidad de las naftas”. Como se ve, lo que hicieron fue permitir una reducción de la calidad de los combustibles para que requieran menos petróleo y, en consecuencia, no se vean tan afectados por el aumento de precios de la materia prima.
Los transportistas en alerta
A todo esto, la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) alertó que este escenario “amenaza con interrumpir la cadena de suministro de todo el país”. Los economistas de la Federación que nuclea a 42 cámaras de transporte de todo el país destacaron que, medido en dólares (al menos USD 1,50), el litro de gasoil en la Argentina alcanzó uno de sus valores más altos de la última década, posicionándose como uno de los más caros de la región.

“La desproporcionada escalada del precio del gasoil es hoy la principal preocupación entre las más de 6.500 pymes que representamos. A los márgenes reducidos y la baja actividad en muchos rubros, se suma un impacto crítico: el combustible representa un tercio de nuestra estructura de costos”, explicó Cristian Sanz, el presidente de la federación.
Según los especialistas del Departamento de Estudios Económicos y Costos, cada incremento del 10% en el gasoil impacta de forma directa en al menos 3,5% en los costos operativos de las empresas que realizan viajes de media y larga distancia.
Si bien el mercado global atraviesa un shock por el conflicto en Medio Oriente —con el barril de Brent saltando de US$ 65 a más de US$ 100 en tres semanas—, en FADEEAC advierten que la situación local es alarmante debido al “debilitamiento de los mecanismos que permitan desacoplar los precios internos de los internacionales y moderar el shock externo, en un marco de significativo crecimiento de la producción local de petróleo”.
“Si las tarifas no se adecuan, el sector no podrá seguir operando. No es una amenaza, es una imposibilidad fáctica. El desabastecimiento es el riesgo final si no se toman medidas urgentes”, concluyó Sanz.

