Las ventas por el Dïa de Reyes Magos dejaron un saldo agridulce para el comercio y la industria: si bien en términos de volumen se registró una leve mejora interanual, el dato central volvió a ser la fuerte contracción del gasto real, que expuso un consumo cada vez más austero, condicionado por la pérdida de poder adquisitivo y la falta de liquidez de los hogares.
Según el relevamiento difundido por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas de los comercios minoristas pymes crecieron apenas 0,5% frente a la misma fecha de 2025, medidas a precios constantes. El resultado estuvo lejos de generar alivio en el sector y no logró revertir el clima de cautela que atravesó la jornada comercial, incluso con un desempeño inferior al registrado en Navidad. Para la entidad, la fecha no consiguió consolidarse como un verdadero motor de consumo para gran parte del comercio.
El balance general mostró un escenario fragmentado y dispar, con muchos locales que registraron escaso flujo de clientes y resultados que oscilaron entre moderados y mínimos. A pesar de una batería de promociones agresivas, descuentos de hasta el 40%, la demanda se mantuvo contenida tanto en los días previos como durante la jornada central de Reyes Magos, reflejando un comportamiento de compra mucho más selectivo.
Uno de los datos más contundentes del informe fue la caída del ticket promedio real. En 2026, el gasto promedio por compra se ubicó en $36.656, muy por debajo de los $48.081 registrados en 2025. Al ajustar esos valores por inflación, la baja real alcanzó el 41,9%, una contracción que evidencia un cambio profundo en los hábitos de consumo: más unidades vendidas, pero con desembolsos sensiblemente menores y una clara preferencia por regalos de bajo costo.
Desde la CAME advirtieron que este fenómeno explica por qué el mayor movimiento en algunos rubros no se tradujo en un aumento del gasto total. Por el contrario predominó la elección de productos más económicos, con compras más acotadas y una fuerte búsqueda de precios bajos, lo que impactó de lleno en la facturación real de los comercios.
El financiamiento volvió a ocupar un rol central como sostén del consumo. La mayoría de las operaciones se concretó con tarjetas de crédito, mientras que el uso de efectivo fue prácticamente inexistente y el débito perdió participación. Incluso con la aceptación de casi todas las tarjetas, promociones bancarias y planes de hasta seis y doce cuotas sin interés para compras de mayor importe, el impacto comercial fue limitado, reflejando la falta de liquidez de los hogares.
En ese contexto, para el 82,2% de los comerciantes consultados el resultado de la fecha fue igual o peor al esperado, y un 17,8% afirmó haber vendido menos de lo que preveía. Entre los factores que condicionaron el desempeño se destacaron los ingresos ajustados, la cercanía con otras fechas de alto gasto, el arrastre de consumos previos y la competencia del canal online, que restó efectividad a las promociones presenciales.
El límite del bolsillo
El desempeño también fue dispar entre los distintos rubros. Indumentaria encabezó las caídas, con una baja del 2,5%, consolidándose como el sector con peor resultado relativo, mientras que calzado y marroquinería retrocedieron 1,1%. En contraste, las librerías mostraron un crecimiento del 5% , aunque en un marco frágil, con más consultas que compras efectivas y una marcada sensibilidad al precio. Equipos de audio, video, celulares y accesorios subieron 1,1%, y juguetería registró un avance moderado del 0,9%.
En el caso específico de juegos y juguetes, la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) informó que las ventas crecieron cerca de un 1% en unidades respecto de 2025, impulsadas por una intensa campaña de promoción. Más del 80% de los regalos correspondió a este rubro, con una marcada preferencia por propuestas didácticas y de juego activo. Al respecto, el presidente de la entidad, Matías Furió, sostuvo que la promoción de la fecha “permitió sostener el nivel de actividad y lograr una leve mejora frente al desempeño de Navidad, en un contexto de consumo todavía muy exigente”.
Sin embargo, desde la CAIJ advirtieron que, pese a la mejora, las ventas continúan en mínimos históricos y siguen muy por debajo de las registradas en 2023, el último año previo al cambio de rumbo económico. El ticket promedio por juguete rondó los $23.000, con fuertes diferencias según el canal de venta: alrededor de $20.500 en jugueterías de barrio, $45.000 en cadenas y cerca de $9.500 en supermercados, donde predominaron los productos de verano.

