El boom de las compras al exterior volvió a marcar un récord en la Argentina durante abril y profundizó un fenómeno que genera preocupación en distintos sectores productivos: el avance de las importaciones directas mediante plataformas internacionales como Shein o Temu, favorecidas por la flexibilización del sistema courier impulsada por el gobierno de Javier Milei. Mientras los consumidores encuentran precios más bajos en productos importados, industriales y comerciantes advierten que la apertura indiscriminada de las importaciones golpea cada vez más fuerte a la producción nacional.
Según un informe de la consultora Analytica elaborado en base a datos del INDEC, las compras vía courier alcanzaron en abril los US$118 millones, una cifra récord que representó un aumento del 135,9% interanual y superó incluso la marca registrada en diciembre pasado. Además, el monto implicó un crecimiento respecto de marzo, cuando las adquisiciones habían sido de US$103 millones.
Con estos números, las importaciones realizadas por particulares mediante el sistema puerta a puerta acumularon US$402 millones en el primer cuatrimestre de 2026, lo que representa un salto del 123,2% en comparación con el mismo período del año anterior. El dato resulta aún más significativo si se tiene en cuenta que el acumulado de apenas cuatro meses ya equivale a casi la mitad de todas las importaciones de particulares registradas durante 2025.
Desde Analytica señalaron que, aunque el peso del courier todavía es reducido dentro del total de importaciones argentinas, durante abril se convirtió en la tercera categoría más relevante en el análisis detallado de la nomenclatura del Mercosur. El crecimiento sostenido del sistema muestra cómo cada vez más argentinos recurren a plataformas internacionales para adquirir productos que antes compraban en comercios locales.
Entre los artículos más demandados aparecen celulares, notebooks, accesorios tecnológicos, ropa, calzado, cosméticos, suplementos y productos para el hogar. Buena parte de estos productos provienen de China y llegan al país con costos considerablemente más bajos que los ofrecidos por fabricantes o comerciantes argentinos, que denuncian una competencia desigual por la diferencia de cargas tributarias y costos de producción.
El fenómeno se da en un contexto económico particular. De acuerdo al informe, los salarios privados registrados acumularon una caída real del 4,8% entre septiembre y marzo, aunque medidos en dólares tuvieron una recuperación del 14,5% desde noviembre. Esa combinación explica, en parte, por qué muchos consumidores optan por reemplazar productos nacionales por importaciones directas aprovechando el atraso cambiario y la flexibilización de las compras al exterior.
Las medidas impulsadas por el Gobierno nacional facilitaron todavía más este tipo de operaciones. Actualmente, el sistema courier permite recibir paquetes de hasta 50 kilos, con un valor máximo de US$3.000 por envío. Además, las compras de hasta US$400 sólo pagan IVA y quedaron exentas de derechos de importación y tasa estadística, una decisión que fue celebrada por consumidores pero cuestionada por sectores industriales.
A esto se suma que ya no existe un límite en la cantidad de envíos vía courier, aunque los llamados “pequeños envíos” tienen un máximo de tres unidades por paquete y hasta cinco operaciones anuales por persona. En la mayoría de los casos, además, los compradores ni siquiera deben realizar trámites adicionales ante ARCA cuando el envío llega mediante empresas privadas de courier.
En paralelo al crecimiento del consumo importado, distintas cámaras empresarias y referentes industriales vienen alertando sobre el impacto de la apertura comercial impulsada por la gestión de Milei. Sostienen que el ingreso masivo de productos extranjeros, especialmente desde China, amenaza a pequeñas y medianas empresas nacionales que enfrentan costos mucho más elevados para producir en el país. La preocupación se extiende particularmente a sectores textiles, tecnológicos y del calzado, donde la competencia con mercadería importada resulta cada vez más difícil de sostener.
Así, mientras las plataformas internacionales baten récords de ventas en Argentina, el debate sobre el costo de la apertura económica vuelve a instalarse: para algunos consumidores representa una oportunidad de acceder a productos más baratos, pero para la industria nacional significa un escenario cada vez más complejo, con caída de ventas, menor producción y riesgos para el empleo local.

