Pablo López, “el cazador de buitres”, es el elegido por Axel Kicillof para hacerse cargo de las siempre complicadas finanzas de la provincia de Buenos Aires, desde el Ministerio de Hacienda bonaerense.
La cartera, hay que recordar, fue ocupada primero por Hernán Lacunza y luego -cuando Lacunza pasó al equipo de Mauricio Macri en Nación- Damián Bonari.
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Pablo López tiene 44 años, es licenciado en Economía, y se desempeñó como secretario de Finanzas de la Nación durante el segundo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Llegó de la mano del por entonces ministro de Economía, Axel Kicillof, y tuvo la dura tarea de ser uno de los negociadores con los fondos buitres.
En las vísperas de las elecciones presidenciales de 1999, en donde la decadencia del menemismo ya avizoraba una derrota, un grupo de jóvenes porteños ligados a la economía tuvo una idea original para no votar, ante un hastío de la dirigencia política: alejarse a más de 500 kilómetros de su ciudad para estar eximidos por la justicia. De ahí el nombre que los bautizó: “kilómetro 501”.
Para hacerlo, el plan consistió en tomarse un tren con destino a Sierra de la Ventana. En uno de sus vagones viajaron Axel Kicillof –uno de sus referentes- y otros cuadros de la economía política. Tiempo después, ese espacio contaría también con Pablo López, el hombre que ahora se alza como el ministro de Economía de Kicillof.
¿Qué dicen de él los economistas ante el fuerte rumor de su llegada a la gobernación? Hay dos miradas bien marcadas que se reparten entre los especialistas consultados: la primera, duda sobre su futuro protagonismo. Lo consideran más un economista de “perfil bajo” y un “soldadito de Kicillof”.
La segunda reflexión, lo muestra como un técnico “muy capaz” y de la “extrema confianza” del flamante gobernador de la provincia. Hay quienes, también, opinan las dos cosas.
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