Desde el año 2018 que el Día del Trabajador no era fin de semana largo en Argentina. Esa vez, además, fue puente así que duró 4 días. En 2023 cayó lunes, cortó la racha y volvió a fomentar el turismo. Al menos así lo reporta el informe de la CAME.
En lo que fue el cuarto fin de semana largo del año, entre el viernes y ayer, unos 920 mil turistas viajaron por Argentina y desembolsaron $29.109 millones en alimentos, bebidas, alojamiento, transporte, recreación y compras diversas. Estas cifras, según el relevamiento hecho por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), implican buenas y malas noticias.
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Por un lado, viajó un 8% menos de gente que en 2018 cuando se habían contabilizado un millón de turistas. Por otro lado, el gasto total a precios reales resultó un 4,9% superior al de ese año y a pesar de que este fin de semana largo tuvo un día menos que el anterior. “El aumento se fundamenta por el crecimiento en la oferta de servicios recreativos, culturales y gastronómicos de las ciudades”, explicaron desde la CAME.
¿Cómo le fue a la provincia de Buenos Aires?
El informe de la CAME sostiene que “no hubo movimiento masivo y la gente priorizó destinos sin multitudes”. Sin embargo, la costa atlántica bonaerense volvió a destacarse entre los destinos más elegidos de todo el país. Sus diferentes localidades alojaron a más de 300 mil turistas con niveles de ocupación que rondaron entre el 50% y el 80%.
En el interior de la Provincia sobresalieron Sierra de la Ventana, Villa Ventana (Tornquist), San Pedro, Tandil, San Antonio de Areco, Lobos, Tigre y Junín. También La Plata tuvo muchos visitantes con 80% de ocupación, un gasto diario de $15 mil. Lo mismo Chascomús que también logró altos niveles de ocupación.
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