El titular del bloque de diputados provinciales de Juntos por el Cambio, Maximiliano Abad, criticó al viceministro de Salud de la Provincia, Nicolás Kreplak, y disparó que “el pensamiento único de algunos funcionarios del gobierno no aporta nada”.
Cabe recordar que el funcionario bonaerense descalificó la gestión del exministro de Salud de la Nación durante el gobierno de Cambiemos, Adolfo Rubinstein, y le pidió “que se llame a silencio” en el marco del debate sobre la continuidad de la cuarentena.
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El diputado Abad reaccionó a las declaraciones y consideró “(Nicolás) Kreplak descalifica otras voces, lo que es un reflejo autoritario innecesario y para nada constructivo en el marco de la pandemia”.
“Desde la oposición hemos colaborado con el gobierno, tanto a nivel nacional como provincial; entendemos perfectamente que estamos en una situación de emergencia, pero también debemos marcar lo que consideramos que se hace de manera insuficiente o directamente mal”, explicó Abad.
Además, agregó “preocupa que los fundamentos para justificar la cuarentena van por el lado del pensamiento único, de una visión paternalista y autoritaria del Estado, donde se ubica a quienes opinan distinto como enemigos, como hace en este caso el subsecretario Kreplak y esas expresiones deterioran la convivencia democrática”.
El legislador radical puntualizó una serie de propuestas que la oposición, en este caso, desde la Fundación Alem de la UCR, se plantearon para salir paulatinamente de la cuarentena.
El dirigente provincial de Juntos por el Cambio detalló que se presentaron “20 puntos y el doctor Rubinstein hizo mención a dos de ellas: testear, rastrear, aislar, en una estrategia básica para bloquear focos y abordar las poblaciones con riesgo de alta contagiosidad”.
En el mismo sentido continuó con que “monitorear la apertura con un esquema valvular intermitente, de acuerdo a indicadores objetivos como tasa de ocupación de camas de cuidados intensivos y la tasa de duplicación de casos y muertes”.
Para completar Abad sostuvo que la propuesta comprendía “un seguimiento de estos indicadores y en función de ellos se podía relajar o endurecer las intervenciones”.
Por último, señaló “son propuestas que deben debatirse con otras ideas o fundamentos, pero no con descalificaciones” y concluyó que “diga que Rubinstein debe llamarse a silencio es una enorme equivocación, pone de manifiesto que no acepta propuestas alternativas y degrada el diálogo político”.
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