“Estamos pensando en matar al jefe de La Cámpora esta vez”, expresó Nicolás Gabriel Carrizo, el presunto jefe de la banda de los copitos, solo dos horas después de que el 1 de septiembre pasado Fernando Sabag Montiel gatillara contra la cabeza de la vicepresidenta Cristina Kirchner.
Los investigadores del atentado a la vicepresidenta descubrieron distintos mensajes en el celular de Nicolás Carrizo dirigidos al alias “Jony White”, que comprometen la situación judicial del cuarto detenido en la causa.
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“Están llegando todos. Vamos a tener una reunión grupal”, expresa otro de los mensajes de la noche del jueves 1 de septiembre, poco antes de la medianoche.
Por ahora, la jueza federal interviniente, María Eugenia Capuchetti no quiso revelar la identidad de la persona agendada en el celular de Carrizo como “Jony White”, a fin de no frustrar posibles medidas de prueba que se encuentran en curso, pero la Justicia entonces ya conocería al destinatario de los mensajes.
Nicolás Carrizo fue detenido el miércoles pasado, aunque al día siguiente del atentado aceptó brindar una entrevista en el noticiero de Telefé junto a Brenda Uliarte y otros cuatro hombres con los que supuestamente trabajaban la máquina de hacer copos de nieve: Sergio Orozco, Leonardo Volpintesta, Miguel Ángel Castro Riglos y Lucas Acevedo.
En dicha entrevista, Carrizo, el único de los cinco jóvenes que se encuentra imputado, adujo ser dueño de la garrafa con la que hacían funcionar la máquina de copos, en lo que se entendió como el jefe de la banda, a la vez que aseguró que estaban siendo amenazados de muerte.
En otra conversación por celular con una familiar por la cual la jueza ordenó su detención, Carrizo había asegurado que el arma que utilizó Fernando Sabag Montiel era suya, aunque luego se desdijo y manifestó: “el arma con la que intentó ponerla no es la mía, yo le di un 22 corto… Recién hable con la novia y la tiene ella, así que mañana la vamos a ocultar y vamos a ir a Crónica a hablar”.
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