El Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la Facultad de Ciencias Económicas (UNLP) hizo un informe sobre la actividad económica de los 135 municipios de la provincia. El trabajo analiza datos del valor agregado de 63 cadenas productivas y permite comparar cómo vienen creciendo (o no) las distintas regiones bonaerenses. Los resultados.
Antes de entrar en la situación particular de cada territorio o encadenamiento productivo, el estudio advierte que entre 2016 y 2025 “la economía provincial presentó estancamiento de la actividad productiva”. Esto es un promedio porque hubo algunos sectores que crecieron y otros que se achicaron con su respectivo impacto en cada municipio.
Frente a esos matices, los especialistas dividieron a los distritos en cuatro grupos: líderes (que crecen en el corto y largo plazo), emergentes (crecieron en 2025), maduros (crecieron en la década) y rezagados (perdieron posiciones a corto y largo plazo). Según los datos, en términos generales se puede decir que se afianzaron los servicios (logística, salud o software) y el agro hacia cereales, pero la base industrial tradicional “pierde peso generalizado”.

Más allá de lo que pasó en cada jurisdicción el periodo analizado muestra a las cadenas productivas “en niveles similares que diez años atrás”. Las que más crecieron fueron la del transporte y logística, las de trigo, girasol y maíz y el comercio. Por otro lado, las que aportaron negativamente fueron la cadena sojera, la láctea y la de bienes de capital.
Acá aparece uno de los datos más llamativos del informe que tiene que ver con la “contracción estructura profunda del sector lechero bonaerense en la década”. Esto se expresa también en que General Rodríguez fue el municipio que mayor caída relativa registró en la década. Junto con él aparecen los del primer cordón del conurbano afectados por “la erosión sostenida de cadenas manufactureras”.
Geografía y economía bonaerense
El laboratorio liderado por Agustín Lodola y Diego Pitetti concluyó que el interior tiene las tasas más extremas en ambos sentidos —ganadería que dispara el crecimiento en algunos municipios, lechería y soja que lo hunden en otros— mientras que el conurbano, con tasas mucho más moderadas, es el que realmente decide el rumbo del agregado provincial, dividido internamente entre una segunda corona en expansión (logística y comercio) y un primer cordón industrial en retroceso (bienes de capital).

El comercio y los servicios financieros motorizan los cuatro cuadrantes, revelando que la economía bonaerense depende hoy más de la recuperación de servicios urbanos que del dinamismo industrial o agropecuario. Los cuadrantes se distinguen por factores específicos: Líderes (agro dinámico y turismo), Emergentes (hidrocarburos y pesca volátiles), Maduros (alta exposición a la caída sojera) y Rezagados (retroceso en bienes de capital y manufactura tradicional).
Líderes
En los líderes destaca por la combinación de servicios urbanos y agro dinámico. El crecimiento es impulsado principalmente por Comercio y Construcción , junto a tres cadenas agropecuarias con un peso inusual: Sojera , Maní —con un crecimiento extraordinario en el noroeste, reflejado en Carlos Tejedor, Rivadavia y General Pinto— y Triguera. El Turismo aporta el componente costero (Monte Hermoso, Pinamar, La Costa, Villa Gesell). En los municipios más grandes, Construcción lidera en Moreno y Berazategui, mientras que Esteban Echeverría destaca por la cadena Bovina. La ausencia de cadenas industriales tradicionales en declive (Químicos, Caucho, Bienes de capital) sugiere una base productiva sin lastres relevantes.
Emergentes
El crecimiento de los “Emergentes” se apoya en Comercio (+1,27 pp) y Servicios Financieros (+0,72 pp), diferenciándose de los “Líderes” por la volatilidad de Hidrocarburos (+0,36 pp) y Pesca (+0,31 pp). General Pueyrredón, líder en VAB, muestra un salto del 5,2% en 2025 impulsado por la pesca, sin consolidar una tendencia decenal. Tandil refleja el mismo perfil: crecimiento moderado del 3,2% en 2025, pero un crecimiento de largo plazo negativo (-0,33%) que revela la falta de recuperación tras crisis previas. Es el cuadrante del “rebote sin acumulación”: un ciclo reciente favorable, pero con una base estructural de largo plazo debilitada.

Maduros
Comercio, servicios financieros, turismo y construcción impulsan la economía de este grupo, complementados por legumbres, forestal y
siderurgia. A diferencia de otros cuadrantes, la cadena sojera impacta negativamente. Municipios como Tigre, Pilar y Escobar, que integran la segunda corona del Conurbano, mantienen una trayectoria histórica sólida basada en el comercio, pese a que el ciclo agropecuario adverso de 2025 moderó su ritmo reciente sin alterar la tendencia decenal.
Rezagados
Este grupo presenta el peor desempeño. El nivel de actividad se sostiene gracias a la inercia de los servicios urbanos (Comercio y Servicios
financieros), mientras que sectores industriales tradicionales (Bienes de capital, Telecomunicaciones, Textiles, Cuero y Químicos) enfrentan una
marcada contracción. En los cinco municipios de mayor VAB (La Matanza, La Plata, Quilmes, Lomas de Zamora y Almirante Brown), la actividad depende mayormente de los servicios financieros, evidenciando una persistente desindustrialización frente a la pérdida de peso de su base manufacturera histórica.

