El último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) volvió a encender señales de alarma sobre el rumbo de la economía: en febrero, la actividad registró su mayor caída mensual desde diciembre de 2023, profundizando un escenario de fragilidad que ya venía mostrando inconsistencias en el arranque del año.
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) retrocedió un 2,6% respecto de enero en la serie desestacionalizada, mientras que en la comparación interanual la baja fue del 2,1%. Se trata de la peor contracción en más de un año, que además llevó al indicador a su nivel más bajo desde julio de 2025, confirmando que el repunte observado en enero fue transitorio y sin capacidad de consolidarse.

El dato más preocupante es que la caída no responde a un único factor puntual, sino a un deterioro bastante generalizado. Entre los sectores que más incidieron negativamente aparecen la industria manufacturera, con un desplome del 8,7%, y el comercio mayorista y minorista, que cayó un 7%. Ambos rubros, estrechamente ligados al consumo interno, vuelven a evidenciar el impacto de la pérdida de poder adquisitivo y el freno en la demanda.
Un rebote que no llega y una economía partida
En contraste, algunos sectores lograron sostener números positivos en la comparación interanual, como la pesca (+14,8%), la explotación de minas y canteras (+9,9%), el agro (+8,4%) y la intermediación financiera (+6%). Sin embargo, estas mejoras no alcanzan para compensar la debilidad de los sectores más dinámicos del mercado interno, configurando una recuperación claramente desigual.
En total, ocho de los quince sectores que componen el EMAE mostraron subas interanuales, pero la distribución de esas mejoras vuelve a marcar una economía partida: por un lado, actividades vinculadas a exportaciones y recursos naturales; por otro, segmentos urbanos y de consumo que continúan en retroceso.
El desempeño de febrero también estuvo atravesado por factores específicos. Por un lado, la salida del impacto extraordinario de la cosecha de trigo, que había inflado los registros previos, recortó la base de comparación del agro. Por otro, la menor cantidad de días hábiles respecto de 2025 y la incidencia de un paro general contribuyeron a profundizar la caída mensual.
Desde el Gobierno intentaron relativizar el dato. El ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que, más allá del retroceso puntual, la tendencia subyacente, medida por el componente tendencia-ciclo, se mantiene en terreno positivo, con un leve avance del 0,1% mensual y casi dos años de crecimiento acumulado en ese indicador.
✅ El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró una variación negativa de 2,6% m/m en la serie desestacionalizada y de 2,1% interanual.
— totocaputo (@LuisCaputoAR) April 22, 2026
✅ Más allá de la baja puntual de febrero, la tendencia subyacente, medida por el indicador tendencia-ciclo, siguió ubicándose…
Sin embargo, la lectura de corto plazo vuelve a ser contundente. Luego de más de dos años de ajuste bajo la gestión de Javier Milei, la actividad económica no logra consolidar una recuperación sostenida. La combinación de caída del consumo, retroceso industrial y falta de dinamismo en sectores clave configura un escenario que, lejos de mostrar un despegue, sigue más cerca del estancamiento con episodios recesivos que de una reactivación clara.

