El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, encara el tramo final de su agenda en España con una intensa jornada de reuniones bilaterales y participación en la Movilización Global Progresista en Barcelona, donde profundizó su posicionamiento internacional y volvió a cuestionar con dureza el rumbo económico del gobierno de Javier Milei.
En el tramo final de la gira, el mandatario bonaerense mantuvo encuentros con líderes y referentes de peso a nivel global, entre ellos el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y la vicepresidenta del Parlamento Europeo, Katarina Barley, con quienes coincidió en la necesidad de fortalecer alianzas internacionales frente a un escenario global marcado por tensiones políticas y económicas.
“En esta situación de transición y cambio, nos encontramos aquí para construir una expectativa de futuro mucho más positiva”, sostuvo Kicillof tras una agenda que incluyó también reuniones con dirigentes del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y referentes de distintos espacios progresistas que participaron de la cumbre en Barcelona.
Durante su encuentro con Petro, ambos analizaron el contexto internacional y remarcaron la importancia de consolidar bloques regionales que permitan enfrentar los desafíos actuales. En la misma línea, el gobernador dialogó con Barley sobre la necesidad de profundizar la cooperación entre Europa y América Latina.
En paralelo, Kicillof avanzó en vínculos estratégicos en materia económica al reunirse con el titular del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil, Aloizio Mercadante, con quien abordó posibles acuerdos de cooperación e inversiones junto al Consejo Federal de Inversiones (CFI). También mantuvo contactos políticos con autoridades del PSOE para coordinar acciones conjuntas con el Partido Justicialista bonaerense.
Un mensaje político global
Más allá de la agenda institucional, el eje central del cierre de la gira estuvo marcado por el discurso que Kicillof brindó en el marco de la Movilización Global Progresista, donde planteó una fuerte crítica al modelo libertario y lo vinculó con una avanzada internacional de la ultraderecha.
“Allí donde se intentó instalar que estas políticas traían estabilidad e inversiones, la realidad demuestra lo contrario: son un fracaso que está destruyendo el aparato productivo, los salarios, la educación y la salud”, afirmó en referencia a la gestión nacional.
En ese sentido, el gobernador aseguró que desde la provincia de Buenos Aires debieron actuar “con decisión y valentía” para oponerse a ese rumbo, y remarcó que los gobiernos locales tienen la responsabilidad de dar respuestas concretas ante el deterioro social.
Kicillof también buscó proyectar una alternativa política al señalar que “hay otro camino que no es el de la crueldad y el abandono”, y sostuvo que la respuesta a los problemas actuales “no puede ser solo local”, sino que debe construirse a partir de una articulación internacional entre fuerzas progresistas.
Cumbre y respaldo político
El cierre de la actividad en Barcelona incluyó la participación del gobernador en la cena de líderes de la cumbre, donde compartió espacio con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, el exmandatario José Luis Rodríguez Zapatero y el ex primer ministro sueco Stefan Löfven, entre otros referentes internacionales.
Además, durante la jornada mantuvo intercambios con dirigentes latinoamericanos como el chileno Gabriel Boric, con quien coincidió en la necesidad de coordinar acciones regionales para contrarrestar el avance de sectores de extrema derecha.
Con este cierre, Kicillof finalizó una gira que combinó reuniones económicas, presentaciones académicas y una fuerte participación política en el plano internacional, buscando posicionarse como un referente dentro del espacio progresista global y reforzar su perfil opositor al Gobierno nacional en un escenario de creciente disputa ideológica.

