Juan Pablo Carreira, conocido en redes como “Juan Doe”, responsabilizó al Partido Comunista Chino por el desastre ocurrido en la frontera entre Nepal y el Tíbet. La Embajada de China lo acusó de difundir “rumores maliciosos” y advirtió sobre posibles daños en la relación bilateral.
Un posteo en X del director de Comunicación Digital de la Presidencia, Juan Pablo Carreira, derivó en una inesperada tensión diplomática entre el Gobierno de Javier Milei y China. El funcionario, conocido en redes sociales como “Juan Doe”, responsabilizó al Partido Comunista Chino por la tragedia ocurrida en Nepal y vinculó el desastre con una supuesta obra hidroeléctrica de una empresa estatal china.

La respuesta llegó desde la Embajada de China en la Argentina, que publicó un comunicado oficial en el que, aunque evitó mencionar a Carreira por su nombre, lo identificó como “cierto funcionario argentino” y lo acusó de difundir “maliciosamente rumores” motivado por “prejuicios ideológicos sesgados”. Además, le reclamó que cambiara su actitud y advirtió que sus declaraciones podían provocar “daños a las relaciones y las cooperaciones sino-argentinas”.
El episodio comenzó con una publicación de Carreira realizada desde su cuenta personal de X, donde sostuvo que “una empresa estatal china estaba construyendo una mega-instalación hidroeléctrica junto a un glaciar en la frontera con Nepal” y atribuyó la catástrofe a “los típicos fallos de la organización estatal de la actividad industrial”.
El funcionario fue todavía más lejos y aseguró que el derrumbe constituía “el mayor colapso de una construcción civil que se tenga registro”. Después relacionó el episodio con otros desastres históricos que atribuyó a gobiernos comunistas, entre ellos Chernobyl, el mar de Aral, el Gran Salto Adelante y el Holodomor. “El comunismo mata. El Partido Comunista vestido de ‘empresario’ mata”, concluyó Carreira.
La afirmación se produjo en medio de una emergencia que golpeó a la región del Himalaya. Una avalancha provocada por el colapso de una masa glaciar generó una enorme riada que afectó zonas de Nepal y del Tíbet, dejó cientos de muertos y miles de desaparecidos y provocó graves daños en rutas, puentes e infraestructura. Los equipos de rescate continuaban trabajando en condiciones extremadamente complejas.
China negó la versión y apuntó contra Carreira
La Embajada china respondió desde sus canales institucionales y sostuvo que expertos y organismos oficiales de China y Nepal habían realizado evaluaciones sobre el origen de la tragedia. Según la explicación difundida por Beijing, el desastre se produjo por el desprendimiento de un glaciar de gran altura situado en territorio nepalí.
La representación diplomática rechazó así la versión que vinculaba directamente la tragedia con una obra de una empresa estatal china y calificó las afirmaciones de Carreira como “especulaciones malintencionadas carentes de fundamento”.
“Exhortamos al funcionario en cuestión a que cambie de actitud de inmediato, ponga fin a las especulaciones malintencionadas carentes de fundamento y deje de politizar o instrumentalizar las catástrofes naturales”, sostuvo la Embajada.
El reclamo terminó con una advertencia que elevó el episodio por encima de una simple pelea en redes sociales: China pidió evitar “daños a las relaciones y las cooperaciones sino-argentinas”.
De “Juan Doe” a funcionario nacional
El episodio adquiere una dimensión particular por el lugar que ocupa Carreira dentro de la estructura comunicacional del Gobierno. Ingeniero industrial, se hizo conocido en el ecosistema libertario bajo el seudónimo “Juan Doe” y fue uno de los referentes digitales que acompañaron a Milei desde antes de su llegada a la Casa Rosada.
En febrero de 2024 ingresó formalmente al Estado como director de Comunicación Digital de la Presidencia. Su llegada expuso desde el comienzo una contradicción con parte de su discurso previo: antes de convertirse en funcionario había construido buena parte de su identidad pública a partir de críticas al Estado y al empleo público.
Con el tiempo, su rol dentro del esquema oficial se amplió. Actualmente también está al frente de la Oficina de Respuesta Oficial, creada por el Gobierno para responder a informaciones que considera falsas o tergiversadas y confrontar públicamente con lo que el oficialismo define como operaciones mediáticas.
La paradoja quedó expuesta con el episodio con China: el funcionario que tiene entre sus tareas oficiales combatir la desinformación realizó desde su cuenta personal una acusación sobre el origen de una catástrofe que fue rechazada públicamente por la representación diplomática china.
El posteo, además, no fue presentado como una posición oficial de la Argentina. Ni el presidente Javier Milei ni la Cancillería hicieron propia esa acusación contra Beijing, y la publicación fue realizada desde la cuenta personal que Carreira utiliza bajo el nombre de “Juan Doe”.
La diferencia entre ambos canales es significativa: mientras Carreira se expresó desde una cuenta personal y en términos abiertamente políticos contra el comunismo, la respuesta china llegó a través de una representación diplomática oficial y terminó involucrando explícitamente el estado de las relaciones entre ambos países.
El cruce vuelve a poner en primer plano una característica del esquema de comunicación libertario: la frontera entre las opiniones personales de sus principales operadores digitales y las funciones que desempeñan dentro del Estado puede resultar cada vez más difícil de separar, especialmente cuando esas declaraciones terminan generando respuestas de gobiernos extranjeros.

