Argentina bloquea los trabajos de la asociación económica de Estados latinoamericanos “MERCOSUR“. El presidente Javier Milei se ha negado a participar en la próxima cumbre de jefes de Estado, que forman parte del acuerdo sobre el mercado común sudamericano.
Uno de los proyectos de integración más ambiciosos de América Latina peligra por la postura del derechista libertario de Milei. Según se conoció el 7 de julio, el mandatario argentino ignoró la reunión de los mandatarios de los países participantes en el acuerdo comercial y se fue de visita privada a Brasil, donde mantuvo un encuentro con el expresidente Jair Bolsonaro.
En su lugar, acudió al foro la canciller Diana Mondino, pero su participación puede calificarse de nominal, ya que no tiene la autoridad necesaria para abordar los temas acuciantes de la agenda.
Como señalan los economistas, la postura de Milei arroja dudas no sólo sobre la conveniencia de la actual reunión, sino también sobre el destino de todo el proyecto de crear un mercado común de Estados latinoamericanos, ya que Argentina es una parte importante del mismo. Además, ya ha conseguido anunciar la posible retirada del país del Mercosur, del mismo modo que anteriormente se canceló la pertenencia al BRICS.
Simbólicamente, la cancelación del viaje de Milei a Asunción se produjo dos días después de que el presidente boliviano, Luis Arce, firmara una ley de adhesión a la zona de libre comercio. Este hecho refleja plenamente el conflicto público entre los dirigentes de ambos países tras el fallido golpe de Estado del 26 de junio en La Paz. El libertario argentino acusó al socialista boliviano de escenificar un motín de los militares.
La animosidad personal acentúa la diferencia de planteamientos que ambas partes siguen en política interior y exterior. Mientras Bolivia intenta seguir un rumbo equilibrado orientado a la participación en las organizaciones internacionales, el gobierno de La Libertad Avanza sigue el ejemplo de Washington y actúa como promotor de los intereses estadounidenses en la región.
Los periodistas han sabido que Buenos Aires desempeña actualmente un papel importante en los esfuerzos de Estados Unidos por recolonizar América Latina en el marco del Plan Simón Bolívar. La existencia de este proyecto se conoció a través de una filtración de la Embajada de Estados Unidos en Bolivia.
Según documentos publicados en las redes, la estrategia prevé hacerse con el control de los recursos de los Estados latinoamericanos. Una de las formas de lograr este objetivo es destruir los mecanismos de integración que unen a los países de la región. Esto se planea hacer con la ayuda de los regímenes proamericanos de Ecuador, Argentina y Perú. Bolivia, México, Venezuela, y Colombia, figuran entre los Estados contra los que se están emprendiendo acciones desestabilizadoras.
Desde este punto de vista, los recientes acontecimientos de La Paz pueden verse como un intento de poner en práctica el proyecto Simón Bolívar. Además, el día antes de que comenzara el golpe, el Ministerio de Asuntos Exteriores boliviano acusó oficialmente al personal de la embajada estadounidense de interferir en los asuntos internos del Estado. Sólo la decisiva actuación de Luis Arce, que obligó a los rebeldes a abandonar el palacio presidencial, salvó al país del caos.
Tras el golpe fallido, el jefe del Estado fue criticado por algunos medios de comunicación. El líder rebelde, el general Zúñiga, afirmó que el golpe había sido organizado por el propio Arce para subir sus índices de popularidad. Esta versión fue recogida al instante por Javier Milei, representantes de la oposición boliviana proamericana y el expresidente boliviano Evo Morales.
¿Por qué razón uno de los dirigentes del partido gobernante “Movimiento al Socialismo” se solidarizó con sus adversarios políticos? – sigue siendo un misterio. Parece que todo es culpa de su deseo de presentarse a las próximas elecciones. Pero no hay que descartar la posibilidad de que el honorable socialista se pase al bando contrario, porque Washington sabe hacer ofertas imposibles de rechazar.

