La decisión de la Cámara de Diputados de postergar para el jueves 11 de junio la sesión especial convocada para debatir la situación del IOMA abrió una fuerte controversia política. Aunque oficialmente se argumentó la necesidad de “continuar el análisis de los temas” y otorgar “previsibilidad” al funcionamiento legislativo, en los pasillos de la Legislatura circula una explicación bastante menos reglamentaria.
La sesión había sido impulsada por la totalidad de los bloques opositores, que lograron reunir las firmas necesarias para forzar una convocatoria especial con el objetivo de discutir la crisis de la obra social bonaerense y avanzar en un pedido de explicaciones al presidente del organismo, Homero Giles.
Sin embargo, detrás de la suspensión aparece una combinación de factores políticos y numéricos que terminó beneficiando al oficialismo.
Según supo INFOCIELO, durante los días previos existieron conversaciones para que el Poder Ejecutivo habilitara algún mecanismo de explicación institucional sobre la situación de IOMA. La posibilidad de que Homero Giles concurriera a la Legislatura o brindara respuestas formales era observada como una salida que podía desactivar la sesión impulsada por la oposición.
Pero esa alternativa nunca terminó de concretarse y el Gobierno provincial evitó avanzar en una exposición pública del titular de la obra social. Con ese escenario abierto, la oposición se preparaba para llegar al recinto el lunes con expectativas reales de conseguir el quórum. Fue entonces cuando apareció la jugada del oficialismo.
EL DATO QUE CAMBIÓ EL TABLERO
La oposición contaba con números ajustados pero suficientes para habilitar la sesión especial. Entre los distintos bloques reunían el respaldo necesario para alcanzar las 47 presencias requeridas para el quórum. Los diputados son 92.
Sin embargo, el traslado de la convocatoria al jueves alteró completamente el escenario.
Fuentes que caminan los pasillos legislativos confirmaron a INFOCIELO que, al menos doce legisladores opositores tienen previsto viajar a Estados Unidos para asistir a la cita mundialista en el norte del continente americano. De ese total, según esta fuente “cinco pertenecen al PRO, cuatro a La Libertad Avanza, dos a la Coalición Cívica y uno al bloque dialoguista. Esos son los que viajan ahora, el fin de semana se van otros 10 o 12 más, pero ahí hay oficialistas también”, cerró esta fuente que reservó los nombres, por ahora.
La clave está en que ocho de ellos parten entre el miércoles y el jueves, por lo que les resultará imposible estar presentes en la sesión.
El dato era conocido en distintos despachos legislativos y terminó convirtiéndose en una variable central para entender la reprogramación.
Desde el radicalismo aseguran que el cambio de fecha modificó por completo las posibilidades de reunir el número necesario para abrir el debate. Varios diputados habían organizado viajes e incluso modificado pasajes para garantizar la asistencia el lunes, cuando la convocatoria parecía firme. Con la nueva fecha, el escenario cambió drásticamente. “Si es tan importante lo que necesitan tratar, que den de baja todo, que se queden en el país y sesionen. Por un partido de fútbol no van a dejar de lado esta lucha titánica que vienen dando, la sesión está convocada, depende de ellos que se haga”, afirmaba con fina ironía un diputado peronista.
UNA SESIÓN QUE PODRÍA NO ARRANCAR
La situación deja a la oposición frente a una paradoja. Después de semanas reclamando una discusión urgente sobre la crisis de IOMA, ahora enfrenta dificultades para reunir el quórum que ella misma había conseguido construir. La chicharra del jueves 11 a las 13 horas, dejará en evidencia a los legisladores que no hagan presente en el recinto.
Por eso, en distintos bloques ya describen la maniobra oficialista como una verdadera partida de ajedrez. No porque el peronismo tenga garantizado bloquear el debate desde el recinto, sino porque logró trasladarlo a un terreno donde las probabilidades de que la sesión siquiera comience son mucho menores.
El movimiento también le permitió al oficialismo ganar tiempo en medio de la creciente presión para que el Gobierno provincial dé explicaciones sobre el funcionamiento de la obra social y el rol de Homero Giles.
Si el jueves no se consigue el quórum, el debate sobre IOMA quedará nuevamente postergado y el oficialismo habrá evitado, al menos por ahora, una de las discusiones más incómodas que enfrenta en gobierno de Axel Akicillof.

