La ciudad de La Plata recuperó la plena operatividad en el expendio de combustible gaseoso, generando alivio para el sector productivo y de servicios. La normalización del suministro de Gas Natural Comprimido (GNC) representa el fin de una etapa de incertidumbre que había vuelto a paralizar parcialmente la actividad regional.
La operatividad de la ciudad, fuertemente dependiente de este recurso para la movilidad urbana y la manufactura, recupera así su ritmo habitual tras las recientes intermitencias.
Según información obtenida por Infocielo a través de fuentes internas y voceros oficiales de Camuzzi, la distribuidora procedió a levantar las limitaciones que pesaban sobre el sistema.
En una comunicación directa emanada desde la compañía, se confirmó que “quedan liberados los consumos interrumpibles de industrias y GNC”.
Lo que otorga una relevancia estratégica a esta normalización es su carácter estrictamente técnico, situándose por encima de la coyuntura meteorológica. La liberación del servicio se produce a pesar del persistente frío que continúa castigando a La Plata y sus alrededores, sin que la decisión responda a un alivio en el termómetro.
De esta manera, la empresa presenta la resolución como una maniobra operativa de fondo, eliminando el cuello de botella que amenazaba con paralizar el transporte local y despejando la bruma de dudas que se había instalado a principios de este mes.
Antecedentes: El cambio en el origen del conflicto
La situación registrada en agosto presentó matices técnicos que la diferenciaron sustancialmente de las crisis energéticas de junio y julio.
Mientras que en el inicio de la temporada invernal el argumento central de las prestadoras se basaba en el pico de demanda residencial provocado por el frío (una explicación que para el análisis especializado ya operaba bajo la lógica de las “excusas” ante la falta de inversión), el corte detectado el pasado 7 de agosto respondió a una problemática estructural distinta: fallas puntuales en el sistema de transporte de gas.
Este cambio de diagnóstico resultó clave para entender la magnitud de la recurrente “novela del GNC”. A diferencia de los eventos previos, donde la gestión del consumo domiciliario ofrecía cierto margen de maniobra, los inconvenientes en la red de transporte afectaron por primera vez incluso a los contratos firmes, superando las herramientas de contención de la propia distribuidora.
Esta fragilidad técnica puso en jaque a las industrias y también a los taxistas y remiseros de La Plata, quienes volvieron a enfrentar la angustia de las colas y la merma en sus ingresos diarios ante la falta de garantías en el suministro.
Hacia el cierre de agosto, el clima en las oficinas de la distribuidora Camuzzi es de una calculada confianza. La liberación total del suministro sugiere un horizonte de mayor previsibilidad para el tramo final del invierno platense.
Si bien es cierto que aún rigen ciertos cupos adicionales de redistribución de volúmenes con fecha límite al 31 de agosto, la postura de Camuzzi de normalizar los contratos interrumpibles incluso frente a las bajas temperaturas actuales alimenta la expectativa de que este haya sido, efectivamente, el último corte del año.

