La economía argentina atraviesa una semana cargada de noticias políticas y judiciales que mantienen la atención de la opinión pública, mientras el plan económico del Gobierno parece no terminar de despegar. A la tensión por la reciente inflación de febrero, que se mantuvo en 2,9% por segundo mes consecutivo, se suman casos que generaron repercusión nacional, como los viajes de Adorni con su esposa en el avión presidencial o los avances en la causa por la criptoestafa $LIBRA. En este contexto, el economista Martín Pollera dialogó con INFOCIELO para analizar las cifras, las políticas del Gobierno y los riesgos que enfrenta la economía real.
Al ser consultado sobre la inflación de febrero, Pollera explicó que los cambios recientes en la metodología de medición, que algunos criticaron por tener una intención política, no modifican significativamente la cifra. “Lo cierto hasta acá, es que nosotros lo medimos desde Grupo Atenas, la inflación con la nueva metodología hubiera dado prácticamente igual. 2,9 a nosotros nos hubiera dado con la nueva metodología 2,96. Exactamente. Lo seguimos monitoreando“.
El economista destacó que, aunque los costos de servicios de hogar como luz y gas tienen mayor peso en el nuevo cálculo y fueron los que más aumentaron, la caída en el peso de los alimentos compensa esa variación.
“El mayor peso tienen estos servicios, que además fueron los que más aumentaron. Pero al mismo tiempo los aumentos de alimentos este mes cayeron en peso, así que se compensa. Por eso la diferencia entre los indicadores da prácticamente lo mismo”.
Sobre el esquema económico que se apoya en un dólar relativamente barato y en la estabilidad cambiaria como ancla de precios, Pollera advirtió que los efectos en la economía real no son menores: “La inflación sube desde mayo del año pasado, y se están conjugando tres factores muy peligrosos: recalentamiento de precios, recesión que lleva a quiebras y despidos, y mayor generación de empleo informal. Cuando uno mira los datos, el empleo informal crece mientras el empleo registrado privado cae y cae fuerte”.
En cuanto a la insistencia del Gobierno en que los argentinos retiren los dólares del colchón y los inviertan en el sistema financiero, el economista explicó la resistencia de la sociedad a hacerlo: “En medio de una recesión con estos tres factores, no es propicio para que la gente confíe en el sistema financiero. Psicológicamente, la sociedad se aferra más a sus dólares, como pasó en 2001. No estamos diciendo que vaya a pasar lo mismo, pero históricamente genera esta reacción”.
Pollera agregó que la cultura de ahorro en dólares y las oportunidades de consumo internacional siguen moldeando el comportamiento financiero de las familias: “Solo un sector reducido podría volcar sus dólares al sistema financiero; muchas familias los usan para viajar al exterior. Hoy existen plataformas que incluso financian esos viajes, así que eso tampoco funciona como barrera”.
El economista también se refirió a los posibles impactos de los conflictos internacionales, como la guerra en Medio Oriente, sobre la economía local: “Toda guerra se reproduce en aumento de precios, especialmente el petróleo. Va a impactar en la inflación de Argentina y de muchos países. La vulnerabilidad macroeconómica de cada país determinará la magnitud. Además, la participación del petróleo en la producción local le va a jugar a Argentina un desafío importante”.
En este escenario, la combinación de inflación sostenida, recesión, aumento del desempleo formal y crecimiento del empleo informal plantea un cuadro complejo para los próximos meses. Según Pollera, las políticas actuales y las expectativas de la población sobre el sistema financiero y el ahorro en dólares muestran que la economía enfrenta tensiones profundas, que no se resolverán solo con medidas aisladas o discursos de promoción del consumo.
“Lo que estamos viendo es que los canales se retroalimentan: la recesión golpea a las empresas, provoca despidos, impulsa la informalidad, que a su vez impacta en el consumo y en los ingresos familiares. Sin cambios estructurales, estos problemas se mantienen y la economía real sigue resentida”, concluyó el economista.

