El cierre de FATE y los 920 despidos encendieron una señal de alarma en todo el sector manufacturero. La preocupación ya no se limita a la Región Norte o al corredor industrial de San Fernando: ahora se amplificó a escala nacional. Las dos principales entidades fabriles —la UIA y la Unión Industrial del Gran La Plata (UIGLP)— hicieron público su rechazo a lo que consideran un escenario de competencia desleal que acelera la pérdida de empleo y la caída de la producción.
La UIGLP difundió un comunicado en sintonía con la postura nacional. Allí advierte que el cierre de la planta de neumáticos “no representa un hecho aislado”, sino un síntoma de un deterioro productivo extendido. Para la entidad, detrás de cada establecimiento que baja la persiana “se pierden décadas de conocimiento acumulado y tecnología”, con un efecto que se derrama sobre trabajadores, proveedores, pymes vinculadas y la economía local de cada región.
Reclamo central: competir sí, pero en condiciones equivalentes
El texto difundido por la UIGLP plantea que la industria argentina enfrenta una presión creciente por la sobreoferta global y por “prácticas de competencia desleal, fundamentalmente provenientes de Asia”, un factor particularmente relevante para el mercado del neumático que de hecho fue señalado por la propia FATE como una de las causales del cese. “La industria argentina no teme competir, pero exige igualdad de condiciones”, plantearon los industriales.
El planteo apunta directamente a la apertura comercial en un contexto donde —según la UIGLP— no existe una “convergencia competitiva previa” que nivele las reglas de juego. Mencionan tres pilares: un esquema impositivo razonable, infraestructura eficiente y financiamiento accesible. Sin esos elementos, advierten, la apertura solo “conduce a la destrucción de las capacidades productivas nacionales”.
Caída de empleo y riesgo de desindustrialización
El comunicado subraya que la industria perdió casi 65.000 puestos de trabajo en los últimos dos años (dato a noviembre de 2025), una tendencia que, como ya contó INFOCIELO, se aceleró después de las elecciones de medio término. El cierre de FATE, una empresa de capitales nacionales con trayectoria histórica, se interpreta como un hito particularmente grave en un sector ya tensionado por suspensiones, paralización de líneas y caída de pedidos.
La UIGLP sostiene que el caso no solo afecta a San Fernando, sino a todo el entramado industrial del país. Por eso pide una agenda urgente que permita “proteger y potenciar el motor industrial”, basada en tres ejes: inversión empresarial, modernización laboral y un entorno macroeconómico que haga viable producir localmente.

