La Fundación Pensar, el think tank del PRO que preside María Eugenia Vidal y funciona como uno de los principales ámbitos de elaboración política de Mauricio Macri, publicó un informe con fuertes advertencias sobre la situación social y económica de la Argentina.
Si bien reconoce los avances del gobierno de Javier Milei en materia de estabilización, sostiene que el desafío ahora pasa por trasladar esos resultados a la economía cotidiana.
El documento, titulado “Atrápame si puedes – Parte II”, aparece además en un momento de idas y vueltas en la relación y de creciente activismo político del expresidente. En ese contexto, el informe de Pensar parece reforzar el mismo mensaje que el líder del PRO viene repitiendo en público: el orden macroeconómico es una condición necesaria, pero insuficiente si no llega una mejora perceptible para los sectores medios y trabajadores.
“No alcanza con estabilizar”
La principal conclusión del trabajo es que la Argentina ingresó en una nueva etapa. “El desafío ya no pasa solo por acomodar las cuentas, sino por lograr que el crecimiento llegue a más gente”, resume el documento, que advierte que “la gente quiere sentir alivio en el bolsillo”.
La advertencia no parece casual. Hace algunas semanas, el propio Macri sostuvo que el PRO seguirá acompañando al Gobierno, aunque también remarcó que el espacio tiene la obligación de señalar aquello que considera equivocado porque, de lo contrario, “le deja lugar al populismo”.
En la misma línea, Fernando de Andreis afirmó que el partido acompaña “la agenda de transformación”, pero recordó que la prioridad “es el argentino que hace años viene haciendo un esfuerzo y todavía espera los frutos del cambio”.
Endeudamiento récord y una sociedad partida
Uno de los datos más contundentes del informe es que las familias argentinas registran el mayor nivel de endeudamiento de las últimas dos décadas.
Según Pensar, el uso de tarjetas de crédito y préstamos personales dejó de destinarse principalmente al consumo para transformarse en una herramienta destinada a cubrir gastos corrientes y llegar a fin de mes.
El estudio divide además a la sociedad en cuatro grandes grupos. Por un lado aparecen los “ganadores tempranos”, vinculados a sectores dinámicos, con capacidad de ahorro y activos financieros. Luego ubica a los “esperadores”, principalmente trabajadores formales del sector privado que aún no perciben mejoras significativas.
Más abajo aparecen los “ajustados”, sectores de clase media baja que perdieron capacidad de compra sin haber caído necesariamente en la pobreza, y finalmente los “perdedores directos”, entre quienes identifica a jubilados de la mínima, trabajadores informales y empleados públicos.
Los datos que preocupan al macrismo
El informe incorpora además una columna del exministro de Economía Hernán Lacunza, quien sostiene que “para llegar al destino, el camino importa”.
Allí se detallan fuertes diferencias entre distintos sectores sociales desde el inicio de la gestión Milei.
Mientras la Asignación Universal por Hijo duplicó su poder de compra, los jubilados que perciben bono complementario cobran un 15% menos en términos reales que a fines de 2023. Los salarios de los empleados públicos retrocedieron 17% y los de los docentes universitarios acumulan una caída del 26%.
A eso se suma una reducción cercana al 80% de la obra pública nacional, que el informe ubica en mínimos históricos.
Una advertencia política
El balance social elaborado por la consultora Mora Jozami sostiene que el Gobierno consiguió instalar una narrativa de orden, aunque todavía no logró convertir esa estabilidad en una experiencia cotidiana para buena parte de la población.
“La economía tiene ganadores más claros que hace un año, pero la Argentina social sigue dividida”, concluye el trabajo.
La encuesta que acompaña el informe refuerza esa lectura. Entre los sectores de menores ingresos, seis de cada diez consultados califican negativamente la situación del país, su economía personal y su capacidad de compra. Entre los jóvenes, casi la mitad afirma que el salario no alcanza para cubrir los gastos mensuales, mientras que entre los trabajadores activos el temor a perder el empleo y la resignación de consumos habituales aparecen entre las principales preocupaciones.
Más que un cuestionamiento frontal al rumbo económico, el documento de la Fundación Pensar muestra una advertencia política. El mismo mensaje que Mauricio Macri comenzó a instalar en sus últimas apariciones públicas: el Gobierno puede exhibir logros en la macroeconomía, pero si esos resultados no llegan a los hogares, el “proceso de cambio” corre el riesgo de perder respaldo social.

