En un escenario de fuerte polarización sobre el rol del Estado, la provincia de Buenos Aires ha decidido pasar a la ofensiva en materia vial. En una entrevista con Fabián Debesa para el programa Lado P de Infocielo Play, José Ramón Arteaga, presidente de AUBASA, explicó por qué la empresa pública busca gestionar rutas nacionales que el gobierno de Javier Milei pretende privatizar.
El punto de partida de este plan es la decisión del Gobierno Nacional de retirarse de la gestión de la infraestructura. Según Arteaga, “Milei decidió desguazar Vialidad Nacional y Corredores Viales. No hay ni una obra, ningún gasto, ningún recurso de mantenimiento. Ahora va todo a privados, desentendiéndose de su obligación como Estado de garantizar conectividad y soberanía”.
Ante esta situación, el gobernador Axel Kicillof instruyó a AUBASA para que compita en las licitaciones de corredores clave como las Rutas 3, 205 y 226. Arteaga define esta postura como una cuestión de protección regional: “Si la Nación se desentiende, la provincia defiende a sus usuarios, defiende sus polos productivos, sus puertos, su conectividad, su trazabilidad y la seguridad vial”.
La ventaja competitiva de AUBASA es clave
AUBASA se presenta a estas licitaciones no como un actor político, sino como un competidor técnico robusto. Arteaga destaca que, mientras enfrentan a “10 o 15 empresas privadas mayoritariamente constructoras”, AUBASA posee un valor diferencial: “La única que tiene expertise en concesiones viales, en mantenimiento y en seguridad es AUBASA”. Bajo esta premisa, el funcionario asegura que “la propuesta técnica y económica es insuperable”.
Para gestionar este nuevo volumen de rutas, el plan contempla una estructura legal específica: “AUBASA tiene que presentar otra empresa hermana, AUBASA 2, para la administración de esta nueva licitación nacional”. De concretarse, la empresa pasaría de administrar unos 1,000 kilómetros a casi 1,800 kilómetros, duplicando su capacidad operativa actual.
Uno de los puntos más sólidos del argumento de Arteaga es la independencia económica lograda por la firma. “Por primera vez en más de 2 años, AUBASA no le pide un peso a la provincia de Buenos Aires”. Este equilibrio, vigente desde febrero de 2024, se apoya en un plan estratégico y en una actualización tarifaria trimestral que permite reinvertir directamente en el servicio.
Respecto a cómo financiarían los dos primeros años de “inversión absoluta” que exigen los pliegos nacionales, Arteaga reveló que cuentan con “una autorización de endeudamiento de la Legislatura provincial importante” y la posibilidad de acceder a “endeudamiento externo”, dado que la empresa está “calificada y saneada financieramente”.
Finalmente, Arteaga remarcó que el modelo público que representa tiene un objetivo distinto al privado. Mientras las constructoras buscan rentabilidad, en AUBASA “toda la tarifa nuestra va a obras. Lo que paga el usuario va a obras y se ve”.
El plan incluye una modernización tecnológica profunda, con el eje puesto en el sistema “Free Flow” (peaje inteligente sin barreras) y el fortalecimiento de los centros de monitoreo. “Apostamos a una empresa modelo que no es solamente pavimentar; es pavimentar, señalizar, demarcar, pintar, iluminar, cortar el pasto… tecnología de monitoreo, de prevención y de asistencia”, remató.

