En el dial de FM Cielo 103.5, el economista y director de Sigma Global, Juan Enrique analizó la coyuntura económica y critico las recientes medidas del gobierno. Convocado por su perfil pedagógico para desmenuzar las últimas medidas y su impacto directo en la sociedad, no usó tecnicismos vacíos, Enrique conectó las grandes reformas macroeconómicas con la realidad cotidiana de los sectores populares y la clase media.
El “negocio de ocho puntos” de los nuevos créditos hipotecarios
El primer tema bajo análisis fue el anuncio del gobierno sobre nuevos créditos hipotecarios financiados con el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) para fondear a los bancos. Para Enrique, la lectura detrás de la medida es clara e inequívoca, “viniendo de Caputo ya sabemos de entrada que es un negocio financiero”.
El economista tradujo en cifras brutas el beneficio que recibirán las entidades financieras privadas, “la diferencia de tasa entre lo que le da el Fondo de Garantía de Sustentabilidad a los bancos y lo que los bancos van a colocar en el mercado hay ocho puntos. En el mercado financiero por medio punto se matan, imaginate ocho puntos. Hay un negocio muy importante con 2 billones de pesos, con 1.300 millones de dólares, ocho puntitos de negocio para los bancos”.
A diferencia de programas de gestiones previas como el Procrear, que “era para financiar construcción de viviendas y eso dinamizaba la construcción”, Enrique advirtió que el esquema actual se orienta exclusivamente a la compra de inmuebles ya existentes, “acá no, acá viviendas usadas, esto va a aumentar el precio de las viviendas usadas. Vos ponés guita a comprar vivienda usada, van a subir los precios”.
Asimismo, remarcó la profunda asimetría social de la medida, señalando que está estructurada para un sector sumamente acomodado de la sociedad, “es para un sector de clase media alta que tenga ingresos arriba de los cuatro palos y que tenga ahorrado 40.000 o 50.000 dólares”. Al comparar las realidades de un chico de la Villa 31 y uno de Nordelta para cuestionar el discurso de la meritocracia, sentenció, “acá seguramente va a comprar su primera vivienda un pibe que vive en San Isidro o en Nordelta, pero no va a poder comprar una vivienda un trabajador que va a pasar toda su vida esclavizado con este modelo económico”. El alcance, según su análisis, es extremadamente acotado y direccionado, “es para 17.000 familias, casi similar a los que sacaron los créditos hipotecarios en el Banco Nación todos los funcionarios amigos de ellos”.
La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central: “Se va a caer”
Sin embargo, el tema que Enrique calificó como el más trascendental y preocupante de la gestión actual es la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, aprobada recientemente. “Lamento mucho que haya pasado tan fácil ayer… creo que es la reforma, una de las reformas más importantes que va a golpear a todos los argentinos que están ahora en la parada de bondi, incluso más aún que la reforma laboral”, alertó con tono de gravedad.
La explicación de esta reforma reside en las nuevas limitaciones y libertades otorgadas a la entidad monetaria: “Lo que hace acá es que el Banco Central no pueda emitir para financiar al tesoro, para financiar a los jubilados, a los médicos, a los docentes, a la seguridad, no va a poder emitir, pero sí va a poder emitir deuda en dólares. Y va a poder emitir sin autorización del Congreso, sin dictamen, sin intervención de la política”. Para Enrique, esto consagra una subordinación total del país, “lo van a hacer al Banco Central dependiente de los mercados financieros. Prácticamente va a ser dependencia del JP Morgan, Bausili, Dasa, Kirno y Caputo”.
Al desarmar el discurso de la “independencia” del Banco Central que propugna el Poder Ejecutivo, el economista fue categórico, “no existe la independencia de los bancos centrales. O dependés del poder político o dependés del poder financiero económico. No existe tal cosa”. En ese sentido, apuntó a los lazos personales dentro del gabinete, recordando que el actual titular de la entidad, Santiago Bausili, “fue socio del ministro” de Economía, Luis Caputo.
A pesar de la gravedad de la reforma, el director de Sigma Global auguró que la medida no prosperará en el tiempo, “esto se cae por sí solo, no hace falta tirarlo”. Argumentó que un Congreso no puede imponer mayorías especiales mediante voto simple y que las autoridades actuales carecen del aval del Senado, “las autoridades del Banco Central requieren de la aprobación de los pliegos de parte del Senado y ninguno de los que hoy preside el Banco Central lo tiene están por decreto”.
Morosidad y salarios: “Que la gente gane más guita”
Finalmente, al abordar el problema de la morosidad que ahoga a las familias argentinas, Enrique rechazó de plano las soluciones que buscan priorizar la salud financiera de las corporaciones, “para darle una mano a la gente que está endeudada sin salir en socorro de los bancos, lo que hay que hacer es que la gente gane más guita, empecemos por ahí”, explica el economista.
Para Enrique, la única salida real es recomponer el poder adquisitivo de los asalariados estatales, docentes y científicos. También fustigó el retraso del piso de remuneraciones del país, “el salario mínimo hoy está en 370.000 pesos, debería estar en un palo. Si eso no se soluciona, podemos bajar la tasa, que tampoco lo van a hacer”.
Enrique cerró la entrevista instando a confrontar y desmitificar las premisas del gobierno en los medios, “yo te puedo decir 1.000 medidas que se podrían tomar para mejorar la calidad de vida de la sociedad, de la gente, del pueblo. Soy economista y estudié para eso, pero esto va en dirección contraria, hay acá un discurso que hay que tirárselos abajo”, sostiene Enrique.

