“Visualizo todo el tiempo el dolor de las personas”, dice Daniel Arroyo para explicar tu trabajo diario. El ministro de Desarrollo Social trabaja con la urgencia y la desesperación. En un contexto donde uno de cada dos chicos es pobre, es parte de un Gobierno que ya no tiene la misma capacidad de fuego que el año pasado para hacerle frente a la pandemia. Aun así, trabaja para hacerle frente a la situación social.
“Gobernar en pandemia es manejar en una neblina”, metaforizó Daniel Arroyo desde su despacho en una entrevista con INFOCIELO. “Es complejo, hay que revisar permanentemente las decisiones. Es difícil presentar datos en un contexto donde tenemos que ir viendo como evolucionan los casos”, agregó en medio de un día agitado para él. Por la mañana estuvo en General Rodríguez con el intendente Mauro García. Participó de la entrega de equipamiento del Banco Nacional de Máquinas y Herramientas a proyectos de emprendedoras y emprendedores de la economía social. Por la tarde tiene previsto trabajar con su equipo de colaboradores en una campaña de difusión de la Tarjeta Alimentar.
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¿Están trabajando en algún nuevo programa de asistencia social para la segunda ola?
Desde que se inició esta nueva etapa de pandemia pusimos en marcha cinco políticas. Primero un bono de 15 mil pesos a casi un millón de familias que tienen la Asignación Universal por Hijo en el conurbano bonaerense y la Ciudad de Buenos Aires, después el REPRO II, que es el pago a las personas que tienen trabajo en sector privado que llega al pequeño emprendedor. Se aumentó el salario mínimo y ampliamos la tarjeta Alimentar que pasó a chicos de hasta 14 años y aumentamos el monto. También se extendieron las becas progresar, que apuntan a llegar a un millón de jóvenes. Eso es que lo se encaró como medida de acompañamiento, de refuerzo, además de lo alimentario. Vamos evaluando decisiones, no hay ninguna que esté descartada. Hasta acá estas son todas, que tienen dos objetivos claros: asistencia alimentaria y poner plata en el bolsillo de los que la pasan mal.
¿Alcanza todo esto para que un número considerado de argentinos no llegue a ser pobre, como pasó el año pasado con el IFE?
Mucho tiene que ver con cómo evolucione la cuestión sanitaria. No tengo datos de lo que pasó en estos últimos nueve días de cierre más fuerte. Previo a eso, hacía tres meses que se mantenía la cantidad de gente en los comedores, aun con más actividad económica. La gente hace changa y va al comedor, por el precio de los alimentos. Hasta acá se venía manteniendo la situación social. Hay que ver qué pasa con la última restricción, vamos evaluando todo el tiempo.
¿En lo político cómo maneja las distintas pujas internas dentro del Gobierno?
Hay tres coincidencias básicas en quienes estamos gobernando: uno es mirar para abajo y empezar por los últimos, eso que prometió el Presidente en campaña se ha cumplido. Este año y el anterior tripliqué el presupuesto que tenía. La segunda es que la salida es el trabajo, con muchas dificultades, avanzamos en todo lo que tiene que ver con el crédito no bancario, etc, hay una mirada clara que la salida pasa por el trabajo. El tercero es una preocupación de todos y clave para el Presidente que es el tema del precio de los alimentos. Sacando el tema del coronavirus y vacunas, las tres coincidencias que yo veo es que todos atendemos a los que menos tienen. A las miradas particulares y puntuales del poder no le doy mucha bolilla. Sí a las coincidencias que me marcan el norte de lo que tengo que hacer como ministro.
¿No ve que algunas diferencias obstaculizan esos ejes que usted menciona?
No, en términos prácticos no lo veo así. No he tenido ninguna situación donde los debates hayan parado políticas que estamos llevando adelante. Es un contexto muy difícil. Gobernar en pandemia es manejar en una neblina. Es complejo, hay que revisar permanentemente las decisiones. Es difícil presentar datos en un contexto donde tenemos que ir viendo como evolucionan los casos. No veo que hayan temas centrales que paralicen la situación. Veo un Gobierno que pone el pecho y trabaja. En los barrios hay un reconocimiento de un Gobierno que está trabajando.
¿Pecó de optimista el Gobierno cuando pensó un presupuesto para este año casi sin emergencia de covid?
No, porque es un presupuesto de base. Pensó que la situación sanitaria iba a ser distinta, y eso estableció una racionalidad presupuestaria. El escenario se modificó y se están haciendo las correcciones presupuestarias. No lo veo mal como metodología. Se construyó un escenario distinto. Este año voy a terminar sobre ejecutando el presupuesto nuevamente.
¿Y esa sobre ejecución será mayor o menor a la que hizo en 2020?
Va a ser menor, pero es distintito porque en 2020 no teníamos presupuesto, fue un prórroga de 2019. Entonces no es comparable. Entré con el presupuesto de 2019 y lo triplicamos, fue una excepción. Este año hay un presupuesto de base que fue pensado sin una segunda ola, pero vamos acelerando la ejecución. Pero lo del año pasado fue una excepción.
¿Le preocupa el rédito político que la oposición busca con la permanente crítica, denuncia, del Gobierno?
Tengo muy instalado que la sociedad está tres pasos más adelante que la política. Es una sociedad que mira y ve quien realmente labura y quien no, quien es genuino y quien no. De verdad creo que, en función de eso, escucha todo. Es una sociedad muy informada que tiene muy claro qué le sirve y qué no.
¿Se sostiene la mala imagen que dejó Cambiemos en los más pobres?
Esos cuatro años fueron de una caída muy pronunciada en lo económico. Aquellos que hacen changas o tienen una Pyme, les fue mal. Eso está claro y lo tienen muy instalado. Todos tienen una conciencia de lo que significa la pandemia. Pero hay recuerdo de la caída tan grande que que se dio durante el Gobierno anterior y está muy presente en la cabeza de las personas.
¿De cara a la elección, qué reflexión hace Daniel Arroyo de la gestión del Frente de Todos?
En el Ministerio de Desarrollo Social estamos haciendo una gestión muy digna en un contexto muy difícil, en una crisis única para reconstruir por el lado del trabajo. En el Gobierno veo un Presidente que trabaja mucho que le pone el cuerpo en un contexto difícil, visualizo el dolor de las personas. A mucha gente se le desacomodó la vida. En ese contexto, hay un reconocimiento de un Gobierno que trabaja en una situación única.
¿Le gustaría volver al Congreso?
Mi cabeza está en la gestión, en las políticas sociales. Hoy lanzamos el operativo invierno. El proceso electoral lo definen quienes conducen al Frente de Todos y yo acepto las decisiones, pero mi cabeza está muy metida en la asistencia y atención del problema social y la reconstrucción del trabajo.
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