Pese a que el sistema de fases está centralizado y administrado por el Gobierno bonaerense, las medidas anunciadas ayer por Nación para frenar el aumento de casos de coronavirus llegaron en forma de “recomendación” a los municipios de la Provincia, que deben decidir si aplicarlos o no.
En ese sentido el intendente de General Pueyrredón -Mar del Plata-, Guillermo Montenegro, fue el primero en manifestarse públicamente en contra de aplicar restricciones. “Quiero aclararles que ninguna oficina municipal va a cerrar. Ya todos aprendimos cómo cuidarnos y no tenemos que aflojar. No podemos cerrar la ciudad”, publicó.
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Pocas horas más tarde, llegó la primera crítica de un colega, que vuelve a agrietar la gestión de la pandemia. El vecino intendente de Villa Gesell, Gustavo Barrera, calificó la decisión de “inaceptable” y cuestionó la rebeldía del marplatense.
No es la primera vez que se cruzan por la gestión de la pandemia. En julio le pidió a sus vecinos que “no vayan” a La Feliz; y en octubre le pidió a Montenegro que aplique normas y decretos para que disminuyan los casos de coronavirus. “El virus no conoce límites y cuando eso ocurre en una zona, termina perjudicando al resto de los municipios”, había criticado.
Cuestionable o no, la decisión de Montenegro tiene sustento en la situación epidemiológica de su Municipio, que actualmente se encuentra fuera de todo riesgo y con la mira puesta en el último fin de semana turístico de la temporada de verano, que llenó las reservas hoteleras: Semana Santa.
Al recibir turistas del AMBA, es probable que sufran un aumento en los casos de coronavirus. Pero cerrar de forma preventiva no parece lógico, si se tiene en cuenta que las restricciones que aplicarán la Nación y la Provincia tampoco serán estrictas, y estarán más orientadas a disminuír la circulación.
Los demás intendentes de la región por el momento no emitieron su opinión. De los municipios de la Quinta, sólo Necochea y General Alvarado están en riesgo epidemiológico y deberían aplicar las medidas. De todas formas, mañana habrá una reunión entre los intendentes de los 135 muncipios y el Gabinete provincial para definir cómo continúa cada región de cara a la segunda ola.
Los “rebeldes” de 2020
El año pasado hubo varios cruces entre la Provincia y los intendentes opositores por el sistema de fases, que algunos catalogaron de autoritario y criticaron por centralizado, y por las restricciones impuestas pese a la situación de cada municipio.
Primero fue Olavarría, el municipio de Ezequiel Galli, el que cuestionó las prohibiciones para algunos comercios. También lo hicieron Tandil, que llegó a implementar su propio sistema de restricciones conocido como el “semáforo”, y hubo cuestionamientos de Mar del Plata, Bahía Blanca y Capitán Sarmiento, entre otros.
En diciembre, ya con los casos de coronavirus a la baja, la Provincia dictó el fin del aislamiento y el comienzo del distanciamiento social, lo que flexibilizó las restricciones y puso fin a los conflictos por las actividades permitidas y prohibidas.
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