Distintas voces provenientes de las ciencias económicas coinciden en que la inflación podría comenzar a bajar a fuerza de recesión, es decir, gracias a que baje el nivel de actividad. El sector de la construcción podría ser un ejemplo de esto.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó el índice del costo de la construcción (ICC) correspondiente a enero de 2024. Según el relevamiento, en promedio, el aumento de los precios del sector fue del 15,5 por ciento comparado con el mes anterior. Esto significa que se ubicaron 5 puntos por debajo de la inflación del mes y 15 puntos por debajo del ICC de diciembre.
Efectivamente, los costos de construir en diciembre de 2023 habían aumentado en un 30,1 por ciento comparado con noviembre. Entre un mes y otro, la diferencia estuvo en la liberación de los precios y la devaluación promovidas por el gobierno de Javier Milei. Ahora hay que sumarle al cóctel el parate de la obra pública.
Tanto desde el gobierno bonaerense como desde la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) vienen advirtiendo sobre las consecuencias de este presente. El ministro de Infraestructura y Servicios Públicos de la Provincia, Gabriel Katopodis, indicó que hay unos 1000 proyectos financiados por Nación paralizados a lo largo y ancho del territorio bonaerense. La CAMARCO, por su parte, declaró el estado de emergencia y denunció que hay 1.4000 empresas y 200.000 puestos de trabajo en peligro.
Los datos vinculados al consumo coinciden con el parate del que hablan tanto la CAMARCO, como el Estado provincial. Por ejemplo, los despachos de cemento registraron el peor diciembre de los últimos 4 años y enero de 2024 comenzó 5,3% por debajo del mes pasado, según información de la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland (AFCP).


