La frase de Javier Milei que el Gobierno dejó trascender tras la reunión con su Gabinete excede el marco de ese encuentro. “Al populismo no se le gana con populismo” planteó.
La definición fue parte del reclamo del Presidente a su equipo que cuide la reputación económica que la Argentina reconstruyó durante los últimos años y que no se deje “psicopatear por el statu quo”.
El mensaje llega en un momento particularmente sensible para el mileismo. Fue a horas de la presentación del Presupuesto 2027 que en las próximas semanas deberá defender en el Congreso y en medio de las discusiones para avanzar con la reforma política —que incluye la eliminación de las PASO— y que es vital para las aspiraciones reeleccionistas del líder libertario.
A ello se suman los trascendidos sobre un dato negativo del indicador de pobreza del primer semestre del año que el INDEC dará a conocer en 10 días y que volverá a poner bajo la lupa el impacto social de su programa económico.
Milei reunió a todo su Gabinete junto al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, la senadora Patricia Bullrich y el asesor presidencial Santiago Caputo. También participaron Karina Milei, Diego Santilli, Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Alejandra Monteoliva, Sandra Pettovello, Carlos Presti, Mario Lugones, Juan Bautista Mahiques y Pablo Quirno, entre otros funcionarios.
La defensa del ajuste como hoja de ruta
En materia económica, el Presidente volvió a poner el equilibrio fiscal en el centro de la estrategia oficial. Según se informó tras el encuentro, Milei pidió sostener el rumbo y profundizar las políticas adoptadas, con especial atención sobre la baja de la inflación y la evolución del salario real.
La explicación oficial apunta a que esos dos factores “deberían permitir que el consumo continúe recuperándose” indicaron. A eso se suma el crecimiento de las exportaciones, que el Gobierno proyecta por encima de los 100 mil millones de dólares durante este año.
Pero la discusión política comienza a moverse hacia otra pregunta: cuándo y cuánto de esa recuperación macroeconómica se traduce efectivamente en los bolsillos.
Ese debate atraviesa al propio oficialismo. Días atrás, Patricia Bullrich había planteado la necesidad de que los beneficios de la recuperación económica llegaran con mayor velocidad a la sociedad.
La advertencia no supone un quiebre con el programa de Milei, pero sí expone una tensión política concreta: la estabilidad puede ser una condición necesaria para la recuperación, pero también necesita mostrar resultados perceptibles para sostener el respaldo social.
Malvinas y el intento de adaptar el relato
La cuestión Malvinas ocupó también un lugar central en la reunión de Gabinete. El Gobierno ratificó la estrategia geopolítica sobre el Atlántico Sur y avanzó con el proyecto de ley que tomará estado parlamentario esta semana, mientras el canciller Pablo Quirno informó sobre las denuncias penales y notificaciones realizadas a distintas empresas vinculadas con actividades en las islas.
La ofensiva sobre Malvinas le permite ahora a Javier Milei reforzar un aspecto de su discurso que durante buena parte de su gestión quedó bajo cuestionamiento: la defensa de la soberanía y de los intereses nacionales frente a actores extranjeros. Sus posiciones sobre Margaret Thatcher y sus declaraciones respecto de los habitantes de las islas fueron utilizadas por sus críticos para acusarlo de sostener una mirada alejada de las tradicionales banderas nacionales.
Ese debate tuvo otro capítulo reciente con el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, una iniciativa impulsada desde el Gobierno que terminó cosechando fuertes críticas opositoras y sociales. Sus detractores la bautizaron como una ley de “extranjerización de la tierra” y cuestionaron que, detrás de una ampliación de las garantías sobre la propiedad, pudiera facilitarse el acceso de capitales extranjeros a tierras argentinas.


