El miércoles por la noche, mientras la comitiva argentina regresaba de Rusia con la esperada primera tanda de las vacunas Sputnik V, Alberto Fernández recibió a sus 21 ministros en uno de los quinchos de la residencia oficial de Olivos. El mensaje del presidente, de qué se habló y qué temas se evitaron durante la cena con el Gabinete.
Si bien desde Casa Rosada advierten que estaba en los planes del presidente cerrar el año con una reunión íntima en Olivos, lo cierto es que el encuentro se aceleró después del acto de La Plata en el que Cristina Kirchner vociferó fuertes críticas contra legisladores y ministros, a quienes acusó de “tener miedo” y les pidió que “buscaran otro laburo”.
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El mimo presidencial fue reclamado por el “albertismo”, después de un primer año de dura gestión atravesada por la crisis de la pandemia. Fue, en efecto, la primera vez que los 21 ministros escogidos por Fernández se reunieron en el mismo lugar con el primer mandatario, luego de la jura del 10 de diciembre. Y se da días después de la primera reunión de gabinete en una capital alternativa.
“No hubo reproches”, advierten distintos comensales. Alberto Fernández valoró el trabajo de cada ministro, sin hacer alusiones particulares y sentó muy cerca a Felipe Solá, uno de los funcionarios con “mejor ubicación” del encuentro. Hubo expresas señales de apoyo también para Marcela Losardo y Matías Kulfas. La idea era dar un mensaje fuerte de trabajo: se habló del año de la vacuna por el 2021 y de la esperada reactivación económica con la que el Frente de Todos busca darle un poco de oxígeno a la gestión.
La principal ausencia fue la de Vilma Ibarra. Sin embargo, se sumaron funcionarios como Cecilia Todesca, Julio Vitobello, Juan Manuel Olmos y Julián Leunda. Del asado también participó Juan Pablo Biondi, secretario de Comunicación y Prensa.
El elefante blanco fue, sin lugar a dudas, la interpelación de la vicepresidenta. La presencia de dos “cristinistas duros” como Eduardo “Wado” de Pedro y Tristán Bauer disiparon las conversaciones sobre las internas. “Se habló un poco de las diferencias que hay dentro del frente, pero fueron conversaciones casuales entre ministros”, destacan.
La agenda fue “hacia adelante”. Si bien se destacó la labor de los funcionarios y se evitó reforzar las críticas individuales, el presidente optó por hacer foco en el 2021 y en elevar un mensaje de continuidad. “Van a haber cambios, pero no se van a anunciar antes de marzo”, reconocen desde Casa Rosada.
Si bien son muchos los funcionarios que se hacen eco de los rumores de salida que circulan con mucha fuerza en Balcarce –y que incluso se comunicaron la semana pasada con el presidente y el jefe de Gabinete para preguntar si estaban o no en la nómina de cambios-, durante el asado se evitó el tema. El encuentro comenzó cerca de las nueve de la noche y luego de tres horas, el quincho ya estaba vacío.
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