Luego de la actividad que encabezó este viernes en Berisso, donde entregó escrituras y recorrió obras de viviendas, el gobernador bonaerense Axel Kicillof se trasladó a Ensenada para inaugurar una nueva planta de Aguas Bonaerenses (ABSA). La instalación permitirá que la empresa estatal produzca y embotelle el agua que consume la propia administración provincial y deje de tercerizar ese proceso con proveedores privados.
La planta tiene una capacidad de producción de 8.400 bidones por día y demandó una inversión que incluyó la construcción de un nuevo edificio de acopio, la incorporación de equipamiento y el acondicionamiento del circuito de tratamiento de agua para adaptarlo al proceso de envasado.
El objetivo central es que ABSA pueda abastecer con producción propia a los organismos y dependencias del Estado bonaerense. De esta manera, la Provincia busca reducir el gasto que implica actualmente comprar a empresas privadas un producto que es elaborado a partir del agua que gestiona la propia empresa estatal.
La iniciativa había sido anticipada días atrás por el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, quien cuestionó que el Estado provincial tuviera que comprar agua embotellada a terceros. “Es increíble que nosotros estemos tomando esta agua, que básicamente la produce ABSA, la embotella un privado y después se la vende a la Provincia”, había planteado.
Con la puesta en funcionamiento de la planta, ABSA pasará a hacerse cargo también de esa etapa del proceso. La capacidad instalada permitirá producir hasta 8.400 bidones diarios, mientras que dos nuevos camiones estarán destinados a su distribución.

Más equipamiento para ABSA
La jornada también sirvió para mostrar una renovación de la infraestructura operativa de la empresa. Durante el acto se entregaron 60 nuevas camionetas pick up y dos camiones destinados a tareas de limpieza y desobstrucción de colectores cloacales.
Con estas incorporaciones, la flota de ABSA alcanza las 236 unidades, en una estrategia que apunta a reforzar la capacidad de respuesta de la empresa en los municipios donde presta servicio.
“Estamos llevando adelante una verdadera transformación en ABSA: recuperamos capacidad operativa, incorporamos vehículos y avanzamos con una nueva planta que permitirá duplicar la potabilización de agua y que estará finalizada el próximo año”, sostuvo Kicillof durante la inauguración.
El gobernador también aprovechó la actividad para contrastar el rumbo de la Provincia con la política de privatizaciones impulsada por el Gobierno nacional. “Esto es eficiencia, pero también es justicia social: una empresa estatal fortalecida para brindar un mejor servicio en 100 municipios de la provincia”, afirmó.
En esa línea, Kicillof sostuvo que mientras el gobierno de Javier Milei “vuelve a impulsar privatizaciones”, la Provincia busca fortalecer sus empresas públicas. “Una empresa pública puede invertir, mejorar su funcionamiento y dar resultados”, señaló.
Por su parte, el presidente ejecutivo de ABSA, Hugo Obed, destacó que la planta forma parte de una estrategia más amplia para fortalecer la compañía y mejorar su capacidad operativa. “Esta obra es una muestra más de la decisión de fortalecer ABSA para que pueda cumplir cada vez mejor con su responsabilidad de brindar un servicio esencial”, afirmó.
La inauguración se produjo además en un momento particular para el sistema de agua y saneamiento, marcado por el avance del Gobierno nacional sobre AySA y la discusión acerca del futuro de las empresas estatales del sector. En ese escenario, la Provincia busca exhibir a ABSA como una empresa pública capaz de ampliar su capacidad, incorporar equipamiento y asumir internamente tareas que hasta ahora estaban tercerizadas.
“Hace unos años ABSA estaba abandonada y hoy es orgullo para sus trabajadores y para todos los bonaerenses”, sostuvo el intendente de Ensenada, Mario Secco, durante el acto.

