Desde el Observatorio de Movilidad de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) advirtieron sobre la grave situación del tránsito en la capital bonaerense, a la que definió como “crítica y cotidiana”. Según explicaroN, el diseño urbano del casco fundacional —a pesar de su trazado premiado internacionalmente— no logra sostener la demanda creciente de movilidad, debido a que más del 80% de la población platense reside por fuera de ese cuadrado central, pero debe ingresar diariamente por razones laborales, educativas o administrativas.
“La ciudad está colapsada porque hay una gran concentración de actividades en el casco histórico, pero dos tercios de la población viven fuera de él”, aseguró la especialista, y detalló que diariamente se realizan 1.600.000 viajes por parte de residentes, de los cuales solo medio millón se hacen en transporte público, y el resto en autos particulares, bicicletas u otros medios. “El uso intensivo del auto particular es una de las claves del colapso”, afirmó.
La ciudad crece sin servicios: desafíos para la planificación
Desde el Laboratorio, se vinculó el problema del tránsito con la expansión urbana desordenada. “La ciudad se ha extendido a zonas incluso rurales, donde no hay una sustentabilidad económica del sistema de transporte”, explicaron. Esta situación, aseguró, complica la rentabilidad de las empresas que prestan los servicios bajo concesión y desalienta la cobertura regular en las zonas más alejadas.
Destacó, en ese sentido, que el municipio tomó recientemente la decisión estratégica de frenar desarrollos inmobiliarios ilegales en zonas donde no pueden garantizarse servicios esenciales, incluido el transporte público. Para la especialista, es necesario repensar el modelo de desarrollo territorial como parte estructural del sistema de movilidad.
La necesidad de transporte público masivo y un sistema planificado
Insistió, además, que la única salida sustentable es el fortalecimiento del transporte público masivo. “Hay que mover a más gente en menos espacio y con menos contaminación”, sostuvo. También remarcó que en La Plata todavía persisten estructuras de concesión rígidas que impiden un servicio más ágil y transversal: “Desde 2002, con el sistema SUT, se dividió el territorio en cuatro zonas y cada empresa quedó con un sector casi exclusivo. Eso cortó la transversalidad que históricamente tenía la ciudad”, lamentó.
La ciudad cuenta actualmente con más de 200 ramales de colectivo a cargo de cinco empresas, lo que según Aon vuelve muy compleja la fiscalización. Valoró, sin embargo, el aporte de la tarjeta SUBE como herramienta para monitorear el sistema, pero advirtió: “Hace falta destinar recursos humanos y económicos para hacer cumplir lo planificado. Hay que diseñar un buen sistema, licitarlo, fiscalizarlo y sancionar cuando no se cumple”.
Finalmente, subrayó que el transporte “es garantía de derechos” y que su planificación y gestión articulada con los sectores empresariales resulta clave, sobre todo en un contexto de incertidumbre respecto a los subsidios del Estado nacional, que oscilan entre la oferta y la demanda y tensionan la relación entre prestadores y gobiernos.

