El inicio de la semana trajo una postal tan dolorosa como digna frente al Ministerio de Economía provincial, sobre la Avenida 7, entre 45 y 46. Ante un edificio clausurado y con su interior sepultado bajo los escombros del cielorraso colapsado el pasado viernes por la madrugada, el equipo de la Casa Sandra Ayala Gamboa comenzó a montar gazebos sobre la vereda. La decisión colectiva es firme: el acompañamiento no se suspende.
La dramática actualización se conoció este lunes por la mañana en vivo en el programa “Palabras más, palabras menos”, conducido por Albino Aguirre en La Cielo 103.5. El cronista Nicolás Chillón mostró en la transmisión de streaming cómo las trabajadoras levantaban las estructuras de lona a la intemperie para continuar con la atención habitual, dado que el inmueble estatal quedó completamente inutilizable.
Una casa sepultada entre escombros
A través del vidrio de la entrada se observa el desastre: vigas, mampostería y cascotes caídos sobre la recepción, sepultando legajos, computadoras e insumos esenciales de asistencia.
Nelly Gamboa, madre de Sandra Ayala Gamboa y referente del espacio, dialogó en vivo con el móvil de La Cielo. Con profunda angustia, relató el momento del siniestro: “El día viernes a la madrugada se cayó el techo justo al frente de la oficina donde recibimos a mujeres en situación de violencia de género”.
Aún conmovida, recordó: “Y la verdad que yo el viernes a las 7 de la mañana, cuando llegué me quedé resorprendida porque no puedo creer que solamente ese lado se haya caído”.
El desmoronamiento afectó de lleno el sector administrativo. “Cayó sobre el escritorio, las computadoras, toda la documentación, todo, todo quedó ahí”, detalló Nelly. Pese al peligro latente, denunció que las autoridades estatales no intervinieron aun ni limpiado la escena: “Sigue lo mismo, no hicieron nada, no movieron nada. Sigue todos los cascotes ahí. Miré por la puerta y lo vi, que no hicieron nada”.
Nelly Gamboa: “No me quiero ir”
Nelly descartó de plano mudarse de locación debido al inmenso peso histórico y simbólico del predio, donde su hija fue violada y asesinada en febrero de 2007: “Yo no quiero otro lugar. Quiero que me dejen este lugar, que me pasen al primer piso (…) No me quiero ir. ¿Por qué? Porque Sandra entró engañada a este lugar. No pusieron la seguridad que le corresponde y yo no me voy a ir a otro lado”.
La mayor indignación radica en el absoluto silencio oficial. Hasta hoy lunes por la mañana, ningún funcionario del Ministerio de Economía (organismo responsable del mantenimiento edilicio) ni del Ministerio de las Mujeres se comunicó con ellas. “No me llamaron de economía, no me llamaron desde el ministerio, nada hasta hoy”, denunció la referente con impotencia.
Para Nelly, esta desidia institucional representa un doloroso retroceso en pleno sistema democrático: “No, nadie me dijo nada, no me llamó hasta ahora y yo la verdad no me siento mal que teniendo la democracia, ¿no? Que estamos dentro de la democracia, que no haya apoyo a lo que estamos haciendo nosotros de ayudar a las mujeres a acompañar a familias vulnerables. No, no es posible que esté pasando esas cosas”.
Un cumpleaños en la calle
La jornada del lunes sumó además una alta carga emotiva: hoy es el cumpleaños de Nelly. Sosteniendo las lonas en la vereda y rodeada de la militancia que la acompaña, la madre continuó exigiendo soluciones definitivas.
Pese a la precariedad física, el equipo ratificó que continuará de manera incansable con sus tareas cotidianas. “Nosotros recibimos mujeres en situación de violencia y hacemos acompañamiento, seguimiento a a los adolescentes, vamos a hacer charlas a las escuelas preveniendo que no que no vuelva a pasar (…) a madres que están pasando por una situación muy muy grave (…) y es lo que hacemos todos los días de lunes a viernes hasta sábado”, detalló Nelly.
Mientras aguardan que el Estado les otorgue una relocalización digna en el edificio, la asistencia y el abrigo a las víctimas resistirán en la vía pública.

