Una escena de extrema violencia sacudió a Remedios de Escalada, en el partido de Lanús. Allí, una mujer de 93 años fue salvajemente agredida por tres ladrones que irrumpieron en su vivienda tras anular las cámaras de seguridad y forzar las rejas.
La víctima, de origen italiano, había llegado a la Argentina escapando de la guerra junto a su esposo. Décadas después, volvió a sentir terror, esta vez dentro de su propia casa.
El asalto comenzó cuando los delincuentes taparon las cámaras con aerosol de carnaval, las desconectaron y barretearon los accesos. Una vez adentro, se abalanzaron sobre la mujer, que se encontraba sola, y le arrojaron espuma en los ojos para inmovilizarla.
Luego la golpearon y la desnudaron.
“Me pegaron fuerte, me maltrataron. Me bajaron la bombacha, sinvergüenzas. Los maltratos que me hicieron no tienen perdón de Dios”, relató la jubilada en diálogo con Mediodía Noticias (eltrece), todavía conmocionada.
“Yo pensé que era mi hijo. Cuando los vi con la cara tapada, pensé que me mataban. Escuchaba que uno decía ‘no la maten’. Yo les pedía por favor. No sabe lo que fue cuando uno se subió arriba de mí. Pero estoy viva”, expresó, con la voz quebrada.
Pese a la violencia sufrida, aseguró que físicamente se siente “bien dentro de todo”, aunque casi no puede hablar por el impacto emocional. “Tengo miedo, no quiero vivir acá. Hay muchos chorros, me quiero ir a otro lado”, afirmó.
Fuerte denuncia del hijo y críticas a la policía
Aurelio, hijo de la víctima, cuestionó con dureza el procedimiento posterior al ataque. “Si no fuera abogado, la policía científica no hubiera venido todavía. Me voy a presentar como particular damnificado. Esto se tiene que investigar”, advirtió.
También apuntó contra el Ministerio de Seguridad por presuntas fallas en la asistencia: “No puede ser que yo la tenga que llevar al médico forense para constatar las lesiones. Le tomaron declaración en un papel, en pleno siglo XXI”.
Las cámaras de seguridad de una vivienda ubicada enfrente registraron la fuga de los sospechosos, que escaparon corriendo pese a que había patrulleros en la esquina. “Sacaron fotos para mostrar que estuvieron y después se fueron. No cumple ninguna función este protocolo”, denunció Aurelio, quien sostuvo que la casa estaba “marcada”.
La causa quedó radicada en la UFI N° 5, a cargo del fiscal Martín Darío Rodríguez. Los investigadores analizan las grabaciones de las cámaras vecinales para identificar a los responsables, que quedaron filmados mientras huían.

