Este martes la justicia de Brasil comienza el juicio contra la abogada argentina Agostina Páez, de 29 años, por hechos de discriminación ocurridos a principios de este año.
El proceso se desarrolla en el Tribunal Penal N°37 de Río de Janeiro, bajo la conducción del juez Guilherme Schilling Pollo Duarte, en una audiencia que se prevé extensa y que podría derivar en una sentencia inmediata debido a las características del sistema procesal brasileño.
Marco legal y cargos
La acusación fiscal se fundamenta en tres hechos de injuria racial que tuvieron lugar el 14 de enero en un bar del área de Ipanema.
Según los registros audiovisuales incorporados a la causa, el incidente se originó por una discusión respecto al cobro de una cuenta, tras lo cual la joven fue filmada realizando gestos que imitaban a un mono y sonidos discriminatorios dirigidos a empleados del establecimiento.
A raíz de la viralización de estas imágenes y las denuncias de tres trabajadores, Páez permanece en Brasil bajo medidas cautelares que incluyen el uso de una tobillera electrónica, la retención de su pasaporte y la prohibición de abandonar el país.
En cuanto a la escala penal, la situación de la profesional santiagueña es compleja debido a la Ley 14.532 de Brasil, sancionada en 2023, que equiparó la injuria racial al delito de racismo.
Esta normativa establece penas de entre 2 y 5 años de prisión por cada episodio probado. Al imputársele tres hechos bajo la figura de concurso material, la fiscalía solicita una condena máxima teórica de 15 años de cárcel.
No obstante, especialistas legales señalan que, al no poseer antecedentes penales, la pena efectiva podría fijarse cerca de los mínimos legales en caso de ser hallada culpable.
Estrategia de la defensa
La representación legal de Páez está a cargo de la abogada brasileña Carla Junqueira, reconocida por su intervención en casos de alto perfil internacional.
La estrategia defensiva se centra en dos ejes principales. En primer lugar, solicitar que el magistrado desestime dos de las tres imputaciones, alegando que solo existe evidencia fílmica para uno de los hechos y que los restantes se basan exclusivamente en testimonios que la defensa considera insuficientes.
Junqueira sostiene que los gestos fueron una “reacción desafortunada” y no un acto de racismo premeditado.
En segundo lugar, la defensa busca que se autorice el regreso de la joven a la Argentina para continuar el proceso, apelando a convenios de bilateralidad entre ambos países.
Para ello, se iniciaron gestiones ante el consulado argentino en Río de Janeiro, buscando ofrecer garantías institucionales de que Páez seguirá sometida a la justicia brasileña aun estando en territorio argentino.
Durante la audiencia de este martes, se espera la declaración de dos amigas de la acusada y de un ciudadano uruguayo, quien lo hará de forma virtual.
Contexto y estado personal
Días antes del inicio del debate, Agostina Páez difundió un video en sus redes sociales en el que pidió disculpas públicas, calificando su conducta como una “reacción muy grave” y admitiendo que actuó movida por el enojo.
Según sus allegados, este cambio de postura busca destrabar su situación judicial tras un período inicial de hermetismo sugerido por su defensa anterior.
Su padre, Mariano Páez, quien viajó a Brasil para acompañarla en la instancia oral, describió el estado de su hija como crítico, mencionando un fuerte deterioro anímico caracterizado por cuadros de depresión profunda y pánico.
El hombre calificó el pedido de 15 años de prisión como un “ensañamiento” y una “locura”, señalando además las dificultades económicas para sostener la permanencia de la joven en un departamento alquilado fuera de las zonas turísticas mientras aguarda la resolución de su destino legal.

