Estudiantes derrotó 3 a 0 a la Universidad Católica de Chile en condición de visitante y cerró la serie de octavos de final de la Copa Libertadores con el justificado pase a Cuartos. El equipo de Alexander Medina fue muy superior a uno de Daniel Garnero que le había complicado la historia la semana pasada en UNO. En un escenario en el que debía aparecer su mejor fútbol, el Pincha lo hizo una vez a nivel internacional para meterse entre los mejores ocho del certamen.
Joaquín Correa y Guido Carrillo, en dos oportunidades, marcaron el camino para un León que lo vivió con mucha intensidad en todo momento, incluido su entrenador. Tal es así que el Cacique se sumó de alguna manera a las conquistas. La memoria muscular no le falló a quien fuera delantero en su momento de Nacional de Uruguay, donde es ídolo, de Cádiz de España o Unión Española de Chile, otros dos de los varios clubes en los que jugó.
En lo que fue la apertura del marcador, desde los pies de Correa a los 44 minutos del primer tiempo, con aplauso, puñito apretado, felicitación general y abrazo y beso a Tiago Palacios, quien había salido lesionado instantes antes. Ya en el del nacido en Magdalena, con el gesto que el propio Carrillo replicó en el área del arquero Vicente Bernedo: salto, cabezazo y a cobrar para el León. Y en el último, otra vez con el punta como protagonista, con mucha más tranquilidad y pensando en variantes para bajarle el telón al cruce.
Fiel a su estilo, Medina fue prácticamente uno más dentro de la cancha de un 3-0 muy completo para todo Estudiantes. Resultado con el cual no sólo abrochó el pase a cuartos de final, sino que dejó en claro que dará pelea ante cada rival y en cada escenario que deba hacerlo, tal cual marca su historia. Las herramientas están y el DT parace haber sabido aprovechar muy bien el envión anímico que comenzó con la goleada en el Clásico Platense.

