La noche del domingo terminó en horror en la localidad de La Unión, partido de Ezeiza. Malena Maidana, de 26 años, fue asesinada de al menos diez puñaladas cuando caminaba por la calle Manuel Andrada, en las inmediaciones del Lomas Athletic Club Golf.
El caso no sólo expuso la brutalidad del ataque, sino que derivó en un escándalo paralelo: el ambulanciero, una enfermera y una médica que participaron del operativo sanitario quedaron detenidos acusados de robar el celular de la joven mientras yacía herida de muerte.
Un ataque salvaje captado por cámaras
Según reconstruyeron los investigadores, Maidana había salido a caminar cerca de la medianoche. Una cámara de seguridad la registró a las 20.45: llevaba una pequeña mochila con una botella de agua y un iPhone 16. En la misma secuencia aparece un hombre caminando unos metros delante de ella.
Horas más tarde, a las 23.48, otro registro fílmico captó los gritos desesperados de la joven pidiendo ayuda antes de ser atacada. Minutos después, un vecino que salió a sacar la basura encontró el cuerpo ensangrentado sobre la calzada y llamó al 911.
Por el crimen fue detenido un hombre que había quedado filmado en la zona. Al momento del arresto, tenía manchas hemáticas y cuchillos en su poder. Además, los detectives advirtieron que había lavado la ropa que vestía esa noche. Aun así, el móvil del homicidio continúa bajo análisis: en principio, no habría sido un robo.
El celular, la pista que destapó otro delito
El teléfono de Maidana no estaba junto al cuerpo. Sin embargo, la geolocalización del aparato lo ubicó en una dependencia vinculada a la base desde donde salió la ambulancia que acudió a la escena para constatar el fallecimiento.
Esa revelación abrió una segunda línea investigativa. Con el avance de las medidas judiciales, el ambulanciero, la enfermera y la médica que intervinieron quedaron detenidos por el presunto hurto del dispositivo.
La hipótesis es contundente: el celular habría sido sustraído mientras la joven era asistida o inmediatamente después de que se certificara su muerte. La gravedad institucional del hecho generó indignación, ya que se trata de personal de salud que debía actuar bajo protocolos de emergencia y preservación de pertenencias.
Una víctima y un hijo de 3 años
Maidana tenía un hijo de 3 años que ese fin de semana se encontraba en la casa de su padre. El dato profundizó el impacto social del caso, que combina un femicidio con una presunta traición ética por parte de quienes estaban llamados a asistir.
La investigación comenzó en la UFI N°1 descentralizada de Ezeiza y luego pasó a la UFI N°3 especializada en violencia de género, que ahora concentra tanto el expediente por el homicidio como la causa conexa por el robo del celular.
Mientras se intenta esclarecer el móvil del ataque, el expediente sumó una dimensión inesperada: además del asesino, la Justicia busca determinar responsabilidades penales dentro del propio operativo sanitario que intervino tras el crimen.

