Si bien la presión fiscal es un tema de constante discusión, en los últimos días distintas personalidades de Juntos por el Cambio han puesto el grito en el cielo frente a la iniciativa oficialista que propuso gravar la renta inesperada producto de la guerra en Ucrania, y aseguraron que en Argentina ya se pagan 165 impuestos.
“El impuesto a la “renta inesperada” se llama ganancias. Dejen de tomarnos el pelo. Ya lo pagamos junto con otros 164 impuesto más”, aseguró la ex gobernadora y diputada nacional, María Eugenia Vidal.
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Incluso los legisladores de la oposición suelen reiterar que tienen el compromiso asumido de no crear nuevos impuestos; pues, ¿a quién le gusta pagar impuestos? Una bella música para los oídos de la población.
Lo cierto es que se hicieron eco de un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), denominado “Vademécum tributario argentino 2022. 165 tributos entre los niveles de gobierno nacional, provincial y municipal”, el cual fue además difundido por varios medios de comunicación.
En éste, se recopilaron los tributos de los más de 1.200 municipios y 24 provincias que hay en Argentina, además de los nacionales. A la vez que en la suma entraron todo tipo de tributos, desde una tasa de pesca que puede abonar un pescador para pasar el día en un lago de Esquel, la tasa por servicio de barrido en Vicente López, el derecho por extracción de minerales que pagan las mineras o, bien, el impuesto a las ganancias.
Es decir que no existe la posibilidad en que una misma persona pueda pagar 165 impuestos. Más bien, el informe malintenciondamente expresado por la ex gobernadora, produce una ensalada rusa que aporta mayor confusión al sistema tributario argentino.
La primera confusión que produce María Eugenia Vidal es que nombra impuestos cuando el informe habla de tributos. Una tasa o una contribución no son considerados un impuesto. La diferencia radica en que los impuestos son tributos que no implican una contraprestación directa por parte del Estado para el contribuyente. Mientras que uno sí paga una tasa de pesca, por ejemplo, para tener el carnet de pesca; o bien una tasa de limpieza para que le barran la vereda, o un derecho de extracción para poder operar una mina.
Por ello, al sumar la infinidad de tasas de la gran cantidad de municipios que exiten en el país, junto a demás contribuciones, derechos e impuestos de todo tipo de jurisdicción, es fácil arribar a cifras que suenan extraordinarias.
Según el análisis que realizó el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) sobre el informe en cuestión, al menos el 65% de los conceptos incluidos por el IARAF en su listado, no son impuestos, sino tasas, contribuciones, derechos, fondos, cánones y otras formas de cobro por parte del Estado que suelen tener asociada una contraprestación. En una primera revisión, el CEPA identificó que sobre el listado total de tributos, 41 son tasas, 27 derechos y 26 contribuciones.
El listado del IARAF incluye también el Aporte Extraordinario de Grandes Fortunas, que alcanzó a los patrimonios mayores a $200.000.000 con el objetivo de solventar los gastos de la pandemia por coronavirus y que se produjo por única vez, por lo cual no forma parte del sistema tributario normal.
¿Cuáles son los princiaples tributos?
Además de la cantidad cabe discenir sobre el peso de cada tributo en la recaudación del Estado, ya que muchos de ellos no tienen casi incidencia. Por ejemplo, las tasas de Seguridad y Higiene y de Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL) representan más del 80% de la recaudación de los municipios.
En la jurisdiccional provincial, solo los Ingresos Brutos explican el 75% de la recaudación impositiva y, si se suma el impuesto a los sellos (8,7%), inmobiliario (8,1%) y automotores (6,1%), se concentra casi todo el ingreso.
En el ámbito nacional, solo 5 impuestos representan el 90% de la recaudación impositiva, explica el CEPA. Se trata del IVA, que explica el 37%; el Impuesto a las Ganancias que representa el 27%; el Impuesto a los débitos y créditos (8,5%); Combustibles (4%) y los recursos aduaneros (donde están los derechos de exportación e importación), que son el 15%. Es decir que el Estado nacional se financia principalmente por el IVA, presente hasta en la compra de un paquete de fideos.
¿Cuál es la presión fiscal en Argentina?
Para analizar si un país tiene muchos o pocos impuestos, en realidad no se observa la cantidad de tributos que haya sino cuánto recauda un Estado por los mismos, en relación a su PBI. De allí deriva que, según los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) recopilados por CEPA, en Argentina se paguen menos impuestos que en en Brasil, Uruguay o en los mismos países miembros de la OCDE (como Francia, Alemania o España).
“Según datos de OCDE, se encuentra en línea con el promedio de América del Sur y muy por debajo de países desarrollados, como los europeos (Alemania: 38,3%; España: 36,6%; Italia: 42,9%, Francia: 45,4%, Dinamarca: 46,5%, el promedio de Europa: 40,4% y del promedio de OCDE (33,8%)”, cita el informe.
Por último, desde el CEPA aseguraron que el problema del sistema tributario argentino es que “es uno de los más regresivos, dado que los impuestos a los más tienen o más ganan en 2019 sólo explicaban en 38,8% de la recaudación total, por debajo de Uruguay, Chile, Reino Unido, España, Italia, Alemania, Francia y Dinamarca. En la actualidad con las decisiones del gobierno de Alberto Fernández esta regresividad se ha revertido levemente, alcanzado los impuestos progresivos una participación de 41% al 2020”.
El gravamen a la renta inesperada que anunció el ministro de Economía, Martín Guzmán, va en esa dirección, ya que según anticipó buscaría incrementar la alícuota de aquellas empresas que hayan tenido ganancias netas imponibles superiores a los $1.000.000.000 en el año; lo cual comprendería solo a poco más del 3% de las empresas. A la vez que estableció como criterio que el margen de ganancia en 2022 también debe ser “anormalmente elevado”.
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