La avanzada judicial a la que se plegó la oposición contra Cristina Kirchner despertó un sentido de unidad que, a casi tres años de gestión, no había podido lograr -al menos no de tal forma- el Frente de Todos. Desde la exposición del fiscal Luciani hasta hoy, el peronismo recuperó parte de su fuego sagrado y ahora la dirigencia se suma al grito militante que advierte: “si la tocan a Cristina…” en tono de guerra.
A la asunción de Walter Correa como Ministro de Trabajo llegaron cientos de dirigentes, funcionarios y líderes sindicales peronistas que escucharon la advertencia de Cristina: “es un juicio contra el peronismo para amedrentar a la dirigencia política”, y reaccionaron con un cierre de filas.
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La liturgia incluyó la entonación de la marcha peronista, el canto “Che gorila, che gorila…”, saludos entre compañeros y compañeras, y abrazos fraternales. Algunos de los presentes habían estado en Recoleta el lunes, otros siguieron a la distancia, como el propio gobernador Axel Kicillof quién –según pudo confirmar INFOCIELO– mantuvo una conversación con la vicepresidenta esa misma noche.
El canto que se escuchó a viva voz en el Teatro Metro de La Plata se replicó en otros lugares, como el Concejo Deliberante de Lomas de Zamora, y seguramente lo hará en diferentes ámbitos políticos. Mientras tanto, la dirigencia peronista ya acordó avanzar en plenarios para definir los pasos a seguir.
Mañana el presidente del PJ Bonaerense Máximo Kirchner encabezará en la sede de La Plata una cumbre donde debatirán el tema. “El espíritu está latente para que se genere”, señaló Andrés Larroque respecto a una posible movilización.
Un tono similar le imprimió el Ministro de Justicia bonaerense, Julio Alak: “El justicialismo debe expresarse al modelo clásico tenemos que volver a movilizar al pueblo, con los tweets no alcanza”, dijo antes de ingresar a la jura de Correa. “No vamos a permitir que quieran imputar a una de las líderes más importantes no de Argentina, del mundo”, agregó.
Alak y Larroque no aparecen solos en la cruzada. Esta mañana, las paredes de la Capital Federal y del Conurbano bonaerense aparecieron tapizadas con una consigna muy clara: “peronismo en alerta y movilización”. “Todos con Cristina”, se lee en los carteles, que no tienen firma pero sí el sello de los ya célebres Equipos de Comunicación de Enrique Albistur.
Hay que señalar que esa movilización se viene dando de manera espontánea pero en escala reducida. Hay un verdadero acampe en las puertas del departamento que CFK habita en Recoleta, a donde llegaron dirigentes de peso como el diputado sanjuanino José Luis Gioja, entre otros.
Durante el acto, Axel Kicillof apenas hizo referencia a la situación de Cristina pero pidió mantener la firmeza en el Gobierno. “Dicen que somos duros, ¿Cómo no vamos a ser duros para defender los derechos que están garantizados en la Constitución? ¿Qué quieren? ¿Qué seamos blandos? ¿Que nos doblemos ante la primera presión, ante la primera tapa de diario, nota, operación política, juez que diga cualquier cosa para llevarnos en contra de nuestro propio pueblo?”, lanzó.
“Gracias compañeros por defender el proyecto, por defenderla a Cristina y por darse cuenta de qué es lo que está en juego”, cerró su discurso el Gobernador bonaerense, ante un aplauso cerrado.
De esa manera, el Frente de Todos se prepara para salir a la calle y mostrar tanto la fuerza política como el fervor histórico del peronismo. Una especie de 17 de octubre recargado, con la necesidad de sacar del letargo una gestión que, pandemia mediante, aún no logró entender dónde estaba parada.
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