Pese al enorme efecto y la masiva simpatía que produce la figura de Carlos Bilardo en la historia de la Selección Argentina el trabajo realizado antes (como entrenador) y ahora (como Director de Selecciones Nacionales) de César Luis Menotti se ha vuelto determinante para que la albiceleste llegue a una nueva final de Copa del Mundo.
Para entender este presente a que revisar los hechos del pasado y es por eso que para explicar esta sexta final hay que retrotraerse al 30 de septiembre de 1974 cuando un César Luis Menotti de 36 años asumía el cargo de entrenador de la Selección tras una enorme expresión futbolística de su Huracán 73´. El arribo de un Menotti enfocado en plasmar un proyecto integral fue clave para la estructura histórica que después fueron moldeando otros apellidos históricos, pero fue el rosarino quien dejó una máxima fundamental: “la prioridad es la Selección”.
Esta tajante conducto llegó para cortar años de generaciones desperdiciadas por desorganización, falta de estructura y seriedad a la hora de encarar proyectos a la altura del fútbol argentino. Fue Menotti quien palpó el potencial y el que sentó las bases para que Argentina sea una auténtica potencia. El Flaco no solamente dejó que las convocatorias sean una “incomodidad” para los jugadores (tal como lo supo afirmar Roberto Perfumo) sino que además la volvió Federal. El reclutamiento de talentos se expandió por todo el país y se desenterró el concepto porteño como bandera.
Menotti en la Selección: un antes y un despúes
Más allá de que la Argentina ya había disputado una final del Mundo (Uruguay 1930) bien vale la pena preguntarse que hubo antes y después del hombre detrás de una de las dos corrientes que dominan el fútbol argentino hace años: ¿Antes de Menotti? Dos ausencias (50´y 54´) el desastre de Suecia 58´, un flojo paso por Chile 62´, un aceptable mundial en Inglaterra 66´, una dolorosa salida en México 70´ y paso desaprovechado por Alemania 74´que quedo envuelta en una organización detestable.
¿Después de Menotti? Cinco finales sobre 12 Copas del Mundo disputadas. La del 78´, las del 86 y 90 ´con Bilardo, la del 2014 con Sabella y esta venidera con Lionel Scaloni. Este dato no es menor ya que con este quinto arribo al partido decisivo ningún país jugó más finales que la Argentina: Alemania (5), Francia (3 serán 4 si vence a Marruecos), Brasil e Italia (3) Holanda 2, España 1 y Croacia 1.
El Flaco, lejos de sumarse laureles por este logro, enfatizó en las últimas horas sobre la labor del cuerpo técnico: “Este cuerpo técnico de la Selección no vende humo, están metidos todos los días en reforzar su aprendizaje y se comprometen con los jugadores de manera leal, y no es solamente Scaloni, son todos los que lo rodean”
“Tengo que ver con este proyecto pero este momento es un mérito absoluto de los chicos del cuerpo técnico que ganaron la confiabilidad de los jugadores y armaron un equipo serio, y también el presidente de la AFA”, dijo Menotti en alusión a Claudio “Chiqui” Tapia en diálogo con Mitre.
La visión del Flaco potenció las cualidades naturales del fútbol argentino y, pese a que en algún momento declaró que” sintió miedo” en la primera reunión con Scaloni, también fue uno de los que defendió los tiempos del entrenador al que – inicialmente- le habían hecho un contrato de tan solo cinco meses una idea de Tapia, con quién también aprendió a coexistir: “ El Grondona que yo conocí, que manejaba Independiente, tenía la humildad del barrio y al otro Grondona se lo devoraron los éxitos. Después del 90 se sintió el dueño del mundo. Tapia tiene de todo: tiene barrio, tiene calle, tiene capacidad de entender, muchas veces oculto, pero no quiere decir que no tenga carácter”.



