La familia es lo primero. Siempre. Ignacio Fernández lo tiene claro: lleva a los suyos en el corazón, en la piel y hasta en las canilleras. Esas que besó en Rosario luego de marcar el primer gol de la victoria 2-1 ante Rosario Central. Pero, ¿quién es quién en ese collage?
En las protecciones que Nacho Fernández personalizó están, claro, sus más cercanos. Las personas con las que convive día a día: su esposa Juliana Lombardi y la pequeña Olivia, de tres años. La pequeña que animó su presentación al volver al club después de una década y que forma parte de sus canilleras.
Sin embargo, ellos no son los únicos: Oli también forma parte de la otra canillera, en donde están Sara Elena Sainz y Pablo Fernández, los papás de Nacho. Los que lo vieron crecer en Dudignac. Los que le enseñaron los valores que lo llevan a ser un líder positivo en el vestuario de Gimnasia, que lo disfruta partido a partido.


La influencia de Nacho Fernández en Gimnasia
Nacho Fernández fue la gran figura de Gimnasia en la victoria ante Rosario Central: lideró al equipo en oportunidades generadas (4), recuperaciones (7), intervenciones con la pelota (68) y pases precisos (31). Además, su remate en el palo provocó el gol en contra de Jeremías Ledesma que abrió el marcador.
Su rendimiento en Rosario confirmó una tendencia desde su regreso al club. En 26 partidos, convirtió tres goles, entregó tres asistencias y acumuló 33 remates. También generó 42 disparos de compañeros mediante sus pases, creó siete ocasiones claras y registró 1,32 asistencias esperadas.
A sus números ofensivos les agregó 28 gambetas, un 80,7% de precisión en los pases y un 61,4% de eficacia en los envíos largos. A menos de un año de su vuelta, Nacho no regresó únicamente para cerrar su carrera: se convirtió en emblema, capitán y líder futbolístico del Lobo.

