Gimnasia viajará a Junín con una premisa clara: defender un invicto que ya se volvió una marca registrada ante Sarmiento fuera del Bosque. Porque cada vez que le tocó pisar el Eva Perón en los últimos años, el Lobo logró sumar: no perdió en sus cinco visitas, con un saldo de dos triunfos y tres empates, consolidando una tendencia positiva que buscará sostener.
En detalle, los resultados en Junín muestran una regularidad marcada: 1-0 en 2025 -determinante porque era un rival directo en la pelea por la permanencia-, 1-1 en 2024, 0-0 en 2022, 0-0 en 2021 y 3-1 en 2016. Un recorrido que contrasta con lo que ocurrió en La Plata.

Porque en el Bosque, la historia fue distinta. Allí, Gimnasia sufrió golpes ante el mismo rival: cayó 0-1 el 3 de octubre de 2021 por la Liga Profesional y también 1-3 el 14 de febrero de 2022, por la entonces Copa de la Liga. Dos derrotas que marcan un diferencial claro con el rendimiento fuera de casa y que explican por qué el desafío en Junín tiene un valor simbólico extra.
Junín, tierra fértil, intentará ser nuevamente una ciudad de la que Gimnasia coseche buenos resultados. Un triunfo le permitiría cortar la mala racha. Los antecedentes de triunfos ante Sarmiento, por lo pronto, generan expectativa.
El más reciente fue el 1-0 del 4 de octubre de 2025. Un partido cerrado en el que Gimnasia supo golpear en el momento justo (gol de Chelo Torres de penal) y luego sostener la ventaja con orden defensivo. Eso sí: tuvo suspenso, ya que Nelson Insfrán detuvo un penal que valió oro para el entonces equipo de Alejandro Orfila.

El otro triunfo fue el más contundente en Junín. El entonces equipo de Pedro Troglio convirtió vía Walter Bou en el final del primer tiempo, aumentó cuando iban sólo 50 segundos del segundo a través de Lorenzo Faravelli y el mismo Bou cerró el score (había descontado Carlos Bueno).
Con ese historial como respaldo, Gimnasia sabe que visita una cancha donde se siente cómodo. Para dejar atrás las caídas que decantaron en la salida de Fernando Zaniratto. Y empezar a levantar.

