Es tan cierto que la cinta de capitán refleja su liderazgo como que son sus métricas las que permiten dimensionar el nivel de Nacho Fernández en Gimnasia. A los 36 años, el mediocampista volvió a convertirse en el conductor del equipo y lo ratificó en la victoria por 2-1 ante Rosario Central en el Gigante de Arroyito.
Nacho fue el jugador del Lobo que más oportunidades generó, con cuatro, y también encabezó las estadísticas de recuperaciones, con siete. Además, registró 68 intervenciones con la pelota y completó 31 pases precisos: nadie dentro del equipo lo superó en ninguno de esos rubros. Impresionante influencia.
Su impacto en el juego también apareció en el marcador. El portador del brazalete recibió el pase atrás de Franco Torres, controló dentro del área y sacó un remate que pegó en el palo. El rebote impactó en Jeremías Ledesma y terminó dentro del arco para el 1-0 de Gimnasia. Aunque fue contabilizado como gol en contra del arquero, la acción nació y se resolvió a partir de la aparición ofensiva de Fernández.
Lo sucedido en Rosario no representó una actuación aislada, sino la confirmación de una tendencia. En sus primeros 26 partidos desde el regreso al club, Nacho convirtió tres goles y entregó tres asistencias. A esas intervenciones directas debe agregarse su participación determinante en la apertura del marcador frente al Canalla.
Un aporte más allá del gol
Su aporte ofensivo excede los goles. El zurdo acumuló 33 remates, de los cuales diez tuvieron dirección al arco, y entregó 42 pases que derivaron directamente en un disparo de un compañero. Es decir, produjo más de una situación de remate por encuentro solamente a partir de sus entregas. También creó siete ocasiones claras de gol.
Fernández continúa marcando diferencias mediante la conducción y la precisión. Completó 28 gambetas, un promedio superior a una por partido, y alcanzó un 80,7% de eficacia en sus pases. El registro resulta todavía más significativo en los envíos largos, una ejecución de mayor dificultad en la que sostuvo un 61,4% de acierto.
La estadística de centros también refleja la calidad de su zurda: colocó 22 envíos precisos y alcanzó un 26% de efectividad, una cifra por encima del estándar. Su producción se completa con un registro de 1,32 asistencias esperadas, indicador que expone la cantidad y la calidad de las oportunidades que generó para sus compañeros.
Nacho llegó a Gimnasia hace menos de un año, después de que River decidiera no renovarle el contrato. Rápidamente encaminó su deseo de volver a vestir la camiseta del club y cumplió aquella promesa de regresar a La Plata. No volvió solamente para cerrar su carrera: lo hizo en plenitud y se transformó en emblema, capitán y líder de Gimnasia. Los números, además de las sensaciones, están dejando cada vez más claro su impacto.

