Ignacio Fernández regresó al club tras diez años y rápidamente se convirtió en el emblema del equipo, el volante hace jugar al equipo, es el DT dentro del campo y además contribuye con goles, asistencias y jugadas clave para el gran momento albiazul.
El volante ofensivo volvió a Gimnasia a los 36 años y lejos de llegar con la idea de retirarse y jugar sus últimos partidos es el mejor jugador albiazul de la temporada, se destaca en absolutamente todos los encuentros y encima brinda una gran cuota de gol y de asistencias.

El volante ofensivo tuvo injerencia directa en 11 goles a lo largo de la temporada del Lobo, lleva marcados cinco tantos, Rosario Central, Camioneros, Argentinos Juniors, Huracán y Sarmiento. Además brindó seis asistencias, dos ante Tigre y Argentinos Juniors, una en el Apertura y otra en el Clausura, mientras que además también dio pase de gol una ante Independiente Rivadavia, Acassuso y Huracán.
Además el referente tripero tuvo participación directa en otros goles que no se le contabilizaban como ante Rosario Central en el Torneo Clausura, que remató desde afuera del área, la pelota pegó en el palo y en la espalda del arquero, o ante Sarmiento el último viernes que hizo la jugada que terminó rematando Franco Torres.
De esta manera el capitán albiazul es el gran emblema de un Gimnasia que vive un gran momento futbolístico, estando tercero en su Zona, clasificando a Copa Sudamericana y con una acumulado de ocho encuentros sin perder actualmente.


